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6 may. 2010

Capítulo 38 de Percances

Hace pocos minutos Cam había recuperado la conciencia, aunque con toda su alma deseaba seguir dormida, inconsciente de su realidad, nunca se había sentido como ahora, físicamente no sentía nada extraño, pero por dentro sentía un vacío que crecía y crecía, no podía dejar de imaginarse lo que le había pasado y lo que ella por más que intentaba no podía recordar.

Nunca había sentido lo que ahora la carcomía por dentro, era un sentimiento tan fuerte que no podía dejar de llorar, una parte de ella se decía a si misma que no era cierto, Axel no podría haberle hecho algo tan horrible, pero él no lo había negado y su padre había dicho que lo había visto, se negaba a aceptar que era verdad, pero aun cuando se negaba aceptarlo el dolor era insoportable.

Pensar que Axel la hubiera tocado y la hubiera tomado sin que ella siquiera estuviera consciente era terrible de imaginar. Ella siempre había creído que la violación era una de las cosas más horribles que una mujer podía experimentar, que cualquier ser humano pudiera experimentar, pero lo que nunca se había detenido a pensar es como sería saber que fuiste violada pero no hubiera un recuerdo de ello, y no sabía que podría considerarse peor, recordarlo o ni siquiera tener una vaga imagen de ello. Si tan solo tuviera recuerdos no tuviera esa incertidumbre de no tener idea de que había pasado, pero si recordará quizás sería peor, la verdad no tenía idea, solo sabía con certeza que el dolor por sentirse ultrajada era un sentimiento demasiado fuerte y que desearía no sentir.

Seguía llorando cuando la puerta de la habitación se abrió y Fernando entró.

-Que bueno que estas despierta.- dijo.

Cam trato de dejar de llorar, por pensar y pensar en lo que Axel le había hecho ni siquiera había considerado él porque la tenían así, amarrada y encerrada, pero ahora que el padre de Axel estaba en la habitación Cam no pudo evitar sentir miedo, preguntarse que quería con ella, ¿la mataría como mato a su abuela?

Cam tampoco había notado la bandeja de equipo médico que estaba cerca de su cama ni el porta sueros al lado de la bandeja, pero el verlos envió un escalofrío por todo su cuerpo.

-Vamos a empezar.- dijo Fernando levantando de la bandeja una manguera de látex.

-¿Qué vamos a empezar?- preguntó entre sollozos.

-Bien, solo tomar un poco de tu sangre, no te preocupes, todo estará bien.- llegó a su lado trayendo consigo la bandeja sobre una mesa movible y empezó a enredar la manguera en su brazo derecho. Cam trato de mover su brazo para impedírselo pero al tener sus manos atadas fue imposible. En menos de un minuto su sangre ya hasta fluyendo hacia una de esas bolsas de sangre que estaba sobre la bandeja.

-¿Por qué?- preguntó Cam en un susurro. -¿Por qué hace esto?-

-Porque necesito un poco de tu sangre para mí, de manera que pueda adquirir alguna de tus habilidades o una mutación de ellas una vez que tu sangre se mezcle con la mía, después voy a tomar otro poco para algunos clientes y cuando extraiga la suficiente te voy a poner otra sangre para que te recuperes.-

-¿Clientes? ¿Vender sangre?-

-Si así es, sangre de personas como tú preciosa que tienen habilidades poderosas que muchos desearían tener, ¡Deja de moverte!- agregó cuando Cam empezó a moverse sobre la cama.

-Está loco.- grito Cam. –¡Quíteme esto!- siguió gritando mientras se retorcía sobre la cama.

Pero de pronto sin siquiera imaginárselo un puño se impacto sobre su cara, el golpe fue tan fuerte que su cara se estremeció, su nariz dolía tanto que las lágrimas fueron inevitables, sintió la sangre escurrir por su nariz pero aún así se negó a obedecer y siguió retorciéndose.

-Deja de moverte, maldita seas.- gritó Fernando y entonces la golpeó de nuevo, en el mismo lugar y esta vez su nariz crujió y el dolor fue insoportable, Cam gritó cuando otro golpe atesto contra su cara, seguido de uno más. Y esta vez Cam obedeció, no se movió más allá de los temblores que sufría su cuerpo por llorar y por el inmenso dolor que sentía en su cara.

*****

Nico y Axel estaban en la parte trasera de la casa de Fernando, acompañados de Augusto, Misael y otros cinco vampiros miembros del movimiento.

-Para ustedes no debe ser difícil cruzar la barda,- dijo Axel. –Voy a entrar como si no pasará nada, mi padre me pidió no regresar hasta mañana y los dos guardias en la puerta principal lo saben pero estoy seguro que me dejarán entrar si alego que olvide algo, alrededor de la casa están 8 guardias más y el resto dentro de la casa, pero a esta hora la mitad esta comiendo por lo que podemos tomar ventaja de ello,- Axel les siguió explicando con detalle el interior de la casa y en donde estaba Cam. Entonces los dejo para que entraran por detrás mientras el lograba ingresar normalmente.

Mientras Axel se iba, Nico organizó todo con sus amigos y entonces haciendo uso de sus habilidades de fuerza y velocidad consiguieran saltar la barda sin problema alguno, fueron sigilosos en sus movimientos, había 3 guardias a la vista pero estaban completamente distraídos, como si no se esperaran ningún movimiento extraño, así que Augusto, Misael y David, otro de los vampiros que los acompañaban, se hicieron rápidamente cargo de ellos, no matarían si no era necesario así que los amarraron y los encerraron en un cuarto que estaba en la parte trasera de la casa donde guardaban cosas de jardinería y cosas semejantes. Después rodearon la casa en busca de más mientras el resto de ellos entraba a la casa por la puerta trasera, cuando Nico iba tras ellos Augusto lo detuvo sosteniéndolo del brazo.

-Tráemela sana y salva Nico.- le dijo vehementemente Augusto.

-Lo haré,- le aseguró Nico entrando a la casa.

Tal y como Axel había dicho, en la cocina había 4 guardias comiendo, tomando el factor sorpresa como ventaja Nico junto a otros 4 vampiros irrumpieron en la cocina, atacándolos sin darles oportunidad a tomar sus armas y enfrentándose en una pelea a pura fuerza, en la que tarde o temprano los vampiros vencerían.

Mientras Nico golpeaba a uno de los guardias escuchó a Axel entrando a la casa y hablando con quienes debían ser otros guardias.

-Sólo voy a tomar mi celular que deje arriba chicos, no me tardo nada.-

-Tú padre ordenó que no te dejáramos entrar y mucho menos subir, espera aquí en la sala yo te lo traeré.-

-No es necesario.- insistió Axel. –Subo, lo tomó y bajo enseguida, no descuiden sus puestos por mí.-

-No puedes subir Axel.- dijo rotundamente un guardia.

-¿Que es ese ruido en la cocina?- preguntó una voz ronca.

Nico supo que era el momento, golpeó sin piedad al guardia con él que estaba peleando hasta dejarlo inconsciente, después irrumpió en la sala donde Axel estaba tratando de convencer a los guardias que en la cocina solo debían ser los chicos haciendo escándalo y nada más.

Afortunadamente Augusto de alguna manera se había colado también dentro de la casa, lo que quería decir que probablemente había acabado con los demás guardias de afuera o que no había ninguno. Así que Nico y Augusto se enfrascaron en una pelea contra los dos guardias que le impedían a Axel subir.

-Ve por ella,- le gritó Nico a Axel mientras peleaba con el guardia.

Axel titubeó, pero entendiendo que de todos modos no sería de mucha ayuda y que lo primordial era salvar a Cam, recogió una pistola que Augusto había pateado de la mano de uno de los guardias y subió corriendo en busca de Cam, mientras todos los vampiros peleaban en la planta baja.

*****

Cam se sentía tan débil que apenas podía mantener los ojos abiertos, aunado a que uno de los golpes que había recibido hinchó uno de sus ojos. Toda su cara dolía como el infierno, y su cuerpo se sentía lánguido debido a toda la sangre que Fernando le estaba extrayendo, eran seis bolsas hasta ahora y la séptima estaba conectada a su brazo, Cam sentía que la oscuridad empezaba a envolverla, justo cuando cerró los ojos y quiso ceder a la inconsciencia Fernando habló.

-Esta bolsa y entonces te haré la transfusión, tienes que resistir escuchaste Daniela, tienes que resistir, tienes que resistir Dani,- repetía una y otra vez, frenéticamente.

-Yo no soy Daniela,- susurró en una voz apenas audible Cam.

-Daniela no digas tonterías, tienes que resistir oíste, no me puedes dejar, si te vuelvo a ver cerrar los ojos te voy a golpear, ¿entendiste? Sólo un poco más y te transfundiré sangre para que te repongas, tienes que resistir.-

Cam no entendía ni la mitad de lo que decía, sólo sabía que ella no era Daniela, y no entendía porque la llamaba así. –No soy Daniela.- repitió y cerró los ojos, sólo quería dormir.

Pero una lluvia de puñetazos sobre su rostro la hicieron gemir de dolor, ya no tenía fuerzas ni para gritar, un golpe más tras otro, ya no quería sentir, sentía la sangre sobre su rostro y el dolor era insoportable pero ella sólo quería dormir, dormir, dormir… se repetía en su mente una y otra vez.

Lejanamente escuchó un ruido o ¿un grito? No estaba segura, pero seguía recibiendo más golpes esta vez sobre su pecho.

*****

Axel abrió la puerta de la habitación donde tenían a Camafortunadamente había estado libre de guardiaspara encontrar a su padre golpeándola enloquecidamente al tiempo que gritaba, –Daniela, no cierres los ojos.-

Daniela…

Su hermana, la que su padre había matado.

Los recuerdos deberían haber trastornado a su padre, no había otra explicación para que golpeará a Cam de esa manera y llamándola con el nombre de la hija que había matado haciéndole lo mismo que a Cam.

Axel corrió hacia su padre y lo aventó lejos de ella, Fernando cayó contra el suelo y siguió gritando como loco. –No me dejes, no me dejes, no cierres los ojos, no los cierres.-

Axel jadeo ante la visión de Cam y quiso matar a su padre, la cara de Cam estaba tan hinchada y sangrienta que sería irreconocible. Entonces la toco, su piel estaba tan fría y su respiración era tan lenta que temió lo peor. Había seis bolsas llenas de sangre y una más aun conectada a su brazo. Axel cuidadosamente la retiró. Entonces tomó la misma bolsa que había retirado para regresarla a su cuerpo. Él nunca había hecho una transfusión pero no era momento para titubeos, lo preparo todo rápidamente y la sangre empezó a fluir hacia Cam.

No podía hacer más, así lo quisiera, él no tenía la capacidad de sanar como Cam tenía, así que en su lugar se fue contra su padre, golpeándolo para sacar toda la ira que hervía dentro de él. Lo golpeó hasta que entendió que no valía la pena, era un hombre despreciable sin duda, pero era su padre y él no podía matarlo, aún cuando en todos estos años desde la muerte de su hermana se había jurado que lo haría, ahora entendió que no podía, alguien más tendría que matarlo, porque él no podía.

Regresó a donde estaba Cam, y no puedo contener las lágrimas al verla como estaba, si los golpes y la sangre no arruinaran su rostro, estaba seguro que estaría tan pálido como un muerto.

-Cam,- dijo tomando una de sus manos entre las suyas. –Abre los ojos amor, mírame, te vas a poner bien, te lo prometo.- Pero Cam estaba inconsciente, solo inconsciente, él se repetía una y otra vez.

-Vamos abre esos hermosos ojos, no te puedes ir, no me puedes dejar amor, no te vayas.- dijo sollozando. –Despierta y sanate a ti misma, se que puedes, eres maravillosa y sé que puedes hacerlo, sólo tienes que despertar y esforzarte un poquito para que la sanidad fluya desde dentro, como aquella vez, ¿te acuerdas? Cuando te conocí, puedes hacerlo, vamos Cam.-

Pero Cam no despertaba y los segundos parecían horas, Axel sabía que si Cam moría ya nada valdría la pena.

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