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6 abr. 2010

Capitulo 33 de Percances


Cam no podía pensar, algo muy dentro en su mente trataba de llamar su atención pero las emociones que la invadían eran tan fuertes que no podía conectar con sus pensamientos
con su razón; nunca se había emborrachado pero casi podía asegurar que así se sentía, solo que ella no estaba embriagada de alcohol sino de emociones ajenas a ella, que la invadían de tal manera que se volvían suyas, sus propias emociones estaban tan enterradas que no había manera de sacarlas y frenar las invasoras, algo seguía taladrando en su cerebro pero estaba tan embriagada de emociones, de sensaciones pues su cuerpo estaba haciendo acariciadosus labios besados, que no podía conectar con esa parte dentro de ella que trataba de decirle algo.

Se sentía temerosa, completamente perdida, lo único que tenía seguro debido a las emociones que revoloteaban por todo su ser, era que se sentía bien, que era feliz haciendo esto, lo había anhelado, había deseado tocarla así. Pero ¿por qué ella desearía besar y tocar a una mujer? ¿Por qué de pronto se sentía él y no ella? ¿Qué le estaba pasando? ¿Quién era en realidad ella?

Mientras esas manos que acariciaban su espalda bajaban hasta ahuecar su trasero una voz resonó en su cabeza. “Deja de pensar Cam, solo te confundes más, si quieres sacar las emociones que no son tuyas hazlo como te enseñe y sino demonios disfruta como lo estoy haciendo yo.”

Axel, el nombre retumbo dentro de su cabeza, y sus palabras resonaban una y otra vez dentro de ella: si quieres sacar las emociones que no son tuyas hazlo como te enseñe.

Frunció el ceño tratando de entender, ¿De que hablaba él?

Cuando Axel empezó a notar cierta pasividad en ella, leyó sus pensamientos, dándose cuenta de cuán confundida estaba, después se sintió culpable, él no debía estar haciendo esto, sus intenciones podrían haber sido buenas pero su conciencia lo reprendía por estar tomando partido de la debilidad de ella, se suponía que él tenía que enseñarla a controlar sus habilidades especiales no aprovecharse de ellas, pero la había visto tan vulnerable que lo hizo sin pensarlo dos veces, pero tras leer esos pensamientos tan confusos en ella, darse cuenta de hasta que punto sus emociones la estaban invadiendo, haciéndola sentirse tan perdida, el remordimiento de conciencia incrementó. Pero se sentía tan bien tocarla así, besarla, justo como había deseado anteriormente, o tocar su trasero como lo tocaba ahora, tal y como había visto a Nicolás hacerlo en su habitación. Pero el sabía que si bien ella ahora podía responder, o simplemente estar pasiva, después no quería ni imaginar como se pondría. Él tenía que parar esto, pero no quería, realmente no quería.

“Cam, eres Cam, y todo lo que sientes es lo que yo estoy sintiendo y si no paras esto yo no lo voy a hacer, ¿me oíste? Depende de ti, o aprendes a controlar la invasión de emociones o seguimos.” Axel habló en su mente, él no iba parar esto por si mismo pero le daría las armas para que ella lo hiciera, y seguro estaba que si ella lo lograba de todos modos no iba a estar agradecida.

Él dejo sus labios para besar su cuello, y entonces volvió a hablarle mentalmente. “Nicolás. Tú novio o bueno algo así. Porque con eso de que dices que te dejo quizás ya no quiere ser tu novio.”

Esas palabras enviaron una ráfaga de dolor por todo su cuerpo, nublando todo lo demás que sentía, Nicolás, Nicolás, el nombre se repetía una y otra vez en su mente ya no estaba segura si era Axel hablándole mentalmente o eran sus mismos pensamientos repitiendo el nombre, pero cada vez que escuchaba ese nombre el dolor dentro de ella incrementaba, ella necesitaba a Nicolás, y tan pronto como esa sensación de necesidad llenó su cuerpo, sintió un revuelo dentro de ella, sus emociones luchando contra las ajenaslas emociones de Axel; todo eso la debilitó, se sentía mareada, jadeó por el esfuerzo, poco a poco la realidad fue formándose delante de ella, sus emociones estaba vez eran suyas y si bien podía sentir las emociones de Axel ya no la invadían, y tan pronto se dio cuenta lo que estaba pasando boqueó y lo empujó lejos de ella.

¿Qué estaba haciendo?

Los dos respiraban agitadamente, Cam aferró su cabeza entre sus manos, se dejo resbalar contra la pared hasta quedar sentada, dejó que las lágrimas fluyeran libremente, esta vez si lo había arruinado todo, los acontecimientos de los últimos minutos se revivieron en su mente, todo lo que había sentido, lo que había hecho, lo que Axel le había hecho, todo cayó sobre ella, lo único que podía pensar es que si Nico se enteraba de esto nunca se lo perdonaría, lo único que podía sentir era un vacío dentro de ella, si Nico se había ido por algo menor a esto que haría cuando lo supiera y ¿donde diablos estaba Nico? ¿Por qué no sabía nada de él?

-¿Estás bien?- preguntó Axel arrodillándose a un lado de ella.

-¡Vete!- le gritó.

-Cam…-

-¡Que te vayas!-

-No puedo dejarte así, mírate como estas-

-Como si te importará, eres un hipócrita, tú me hiciste esto, bien sabias de mi maldición y no te importó, ¿Por qué me hiciste esto?-

-Yo… solo te quería ayudar, perdóname.-

-¿¡Ayudarme!? ¿Eso fue ayudarme? ¡Te imaginas lo que va a pasar cuando Nico se entere!-

-¿Nico? ¿Él mismo que te dejo sin importarle que le besaras la suela de los zapatos? Creo que él ya dio todo por terminado.-

-¡Lárgate!- Le gritó.

-Debería de importarte que pudiste contrarrestar mis emociones dentro de ti, pero lo único que puedes pensar en ese maldito chupasangre.-

-¡Porque lo amó!-

-¡Ha! No pensaste en eso cuando estabas en mis brazos, jadeando por mis besos.-

-Eso es un golpe bajo, sabes muy bien la razón de todo lo que pasó.-

-Sí pero él no lo sabrá cuando se lo escupa en la cara. Cuando le restriegue como te tuve en mis brazos, como te bese, como me correspondiste.-

-Eres un maldito, lárgate, no quiero volver a verte.-

-Pues bien quédate allí tirada sufriendo por alguien que no vale la pena.-

-Pues tú no vales más que él.- le gritó cuando empezó a alejarse.

Cuándo ya no lo podía ver, lloró más, sacando todo lo que sentía, todo lo que la atormentaba, se sentía tan mal.

Agradecida de por fin haberse conseguido un celular, lo saco de su mochila que estaba tirada a un lado de ella y marcó al único número que en dos semanas había deseado marcar. Le llamó a Nico.

Tras unos segundos respondieron.

-Bueno- dijo una voz de mujer, no la voz de Nico.

Pensando por un momento que se había equivocado de número, preguntó. – ¿Este es el celular de Nicolás?-

-Si así es, él ahora no puede responder pero puedes dejarle un recado si gustas.-

-¿Quién eres?-

-Soy Alina ¿y tú?-

-Soy Cam, la…-

-¡La novia de Nico!- la interrumpió la voz ahora entusiasta.

-Si…- respondió dudosa por su situación con Nico. -¿Me conoces?-

-Me ha hablado de ti, muero por conocerte.-

-¿Y Nico por qué no puede responder?- preguntó.

-Porqué esta en una reunión muy importante del movimiento, ¿no sabes lo que esta pasando?-

-No, yo no he visto a Nico hace varios días.- dijo apenada al reconocerlo.

-Pues claro que tonta soy, ¡Si él ha estado incomunicado!-

-¿Qué... qué dices? ¿Por qué estaría el incomunicado?-

-Por ser sospechoso de asesinato- respondió la voz desconocida.

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