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2 abr. 2010

Capítulo 32 de Percances


Dos semanas habían pasado y Cam no sabía nada de Nico.

Ni una llamada, ni siquiera un e-mail, absolutamente nada.

Pero estas dos semanas habían cambiado algo en el interior de Cam, ella ya no era la misma, después de lo que hizo aquella tarde cuando Nico se fue algo se había roto dentro de ella, los primeros días fueron un infierno, había llorado como nunca antes en su vida; pero después de las lágrimas y el dolor vino la frustración y por último el rencor.

Se odiaba a si misma por haberse humillado de esa manera, y lo odiaba a él por hacerte esto, por dejarla, por lastimarla, por abandonarla. Pero lo extrañaba tanto que eso la enojaba más; anhelaba tanto sus caricias, sus palabras de amor, sus besos y dormir en sus brazos que la enfermaba.

Pero ella no se humillaría una vez más, ya no, podía entender los sentimientos de Nico y que se hubiera molestado con ella tanto por el beso que le dio a Alejandro como por su amistad con Axel, pero no le rogaría más, si el no quería verla entonces ella no lo buscaría, si no quería llamarla entonces ella no lo llamaría, él se había ido y el tenía que volver.

Y si no lo hace que se vaya al infierno. Pensó enojada.

-¿Quién?- la pregunta de Melissa la sacó de sus pensamientos.

Era lunes por la tarde y como tenían que hacer una tarea en equipo se habían quedado trabajando en la biblioteca. Melissa, Fernanda y ella.

-¿Eh?- había estado tan ensimismada en si misma que no tenia idea de que estaban hablando.

-¿Qué a quien mandaste al infierno? Lo que acabas de decir ya sabes.-

Bueno, al parecer su ultimo pensamiento no permaneció donde debía. Un poco sonrojada por haber expresado su pensamiento respondió. –No a nadie, estaba pensando en voz alta. No importa.-

Melissa y Fernanda se miraron entre ellas pero no insistieron, siguieron haciendo la tarea como si nada hubiera pasado, lo cuál Cam agradeció enormemente. No tenía ganas de hablar sobre lo que estaba sintiendo, si bien Melissa sabía que Cam estaba separada de Nico Fernanda no, ya que con ella no había sentido la confianza para contárselo, pero con Melissa era otra historia, tras un mes de conocerse su amistad estaba fortaleciéndose. Y tenía una sospecha que aun no podía confirmar, y tal como estaba tampoco tenía ganas de hacerlo, ya habría tiempo después, pensó.

Dos horas después, ya caída la noche, por fin habían terminado.

-Vaya esto si que estuvo maratónico.- dijo Fernanda que ya estaba recogiendo sus cosas pues su novio estaba esperándola. –Bueno chicas nos vemos mañana, me están esperando.- dijo sonriente y señalando a su novio.

Cam no pudo evitar sentirse herida al verla acercarse a su novio y observarlos mientras se iban, pero ella ya ni siquiera sabía si tenía novio, mucho menos podía esperar que viniera por ella. Melissa debió notar como se sentía pues le dio un ligero codazo.

-Hey arriba ese ánimo.-

Cam le sonrió en respuesta y siguieron recogiendo sus cosas, después salieron juntas, como Melissa tenía coche siempre la llevaba a su casa, aunque Cam insistiera en que no era necesario, así que se encaminaron hacía el estacionamiento, cuando estaban por llegar al coche de Melissa se encontró a la última persona que se hubiera imaginado encontrar en ese lugar.

-¿Qué haces aquí?- le preguntó enojada, Melissa la miró inquisitivamente por su tono tan seco.

-Esperándote.- respondió Axel. –Ya que hace dos semanas que no te presentas a los entrenamientos y ni siquiera has llamado decidí averiguar que estaba pasando.-

La ira quemó dentro de Cam, quería decirle “Pasa que si no te hubieras metido en mis asuntos, leyendo mi mente y metiéndome tus estúpidas reflexiones en mi cabeza Nico estaría conmigo.” Pero en su lugar respondió. –No pasa nada. He estado ocupada.-

-¿Tan ocupada que no pudiste darte un minuto para llamarme y avisarme que no pensabas asistir?-

Pero antes de que Cam pudiera decir algo Melissa le preguntó. -¿Entrenamientos?-

-De defensa personal.- respondió Axel al notar a Cam desconcertada sin saber que contestar.

-Wow y hasta ahora me enteró, Cam ¿Por qué no me habías contado? Suena genial, a mi también me encanta…-

-Niña, si no te molesta necesito hablar con Cam a solas.- la interrumpió Axel.

Melissa lo miró entrecerrando los ojos.

-Así que si no te importa…- le dijo haciéndolo señas de que se fuera.

-No seas grosero.- interpuso Cam.

-No tranquila, esta bien, yo ya me tengo que ir de cualquier forma.- dijo Melissa al notar el ambiente tenso. – Solo que ¿como te iras a casa?-

-Yo la llevaré.- dijo Axel antes de que Cam pudiera responder.

-¿Estas de acuerdo Cam?- le pregunto Melissa. –Si no, puedo esperarte en el coche, solo llamó a mi mamá para avisarle que tardaré un poco más, no es problema.-

-Esta bien Melissa, no te preocupes, más tarde te llamó, ¿esta bien?-

-Ok, cualquier cosa me llamas inmediatamente.- le dijo al momento de darle un beso en la mejilla. –Adiós.- dijo dirigiéndose a Axel, pero esto no se molesto en responder.

Cuándo Melissa se fue, Cam explotó. –Maldita sea, ¿Por qué tienes que ser tan grosero? ¿Qué te ha hecho ella para que la trates así?-

Axel ni siquiera respondió, la haló de un brazo y la llevó detrás de una oficina que estaba cerca. Donde la arrinconó contra la pared con su cuerpo.

-¿Qué te esta pasando? ¿Crees que puedes abandonar los entrenamientos así sin más? Si tuvieras una idea de lo que estoy arrie…-

-Suéltame, ¿por qué siempre tienes que ser tan agresivo? ¿Qué no ves que me lastimas?- lo interrumpió Cam.

-Un cuerno si te lastimo, ¿Te has visto en un espejo?-

-¿Y eso a que viene?-

-¿Estás comiendo?-

-Y eso a ti que te importa.-

-No me importa, pero dañas la vista de los que están alrededor, te ves horrible, estas en los huesos.-

-Imbécil.- le dijo Cam dándole una bofetada, que debido al espacio reducido que tenía para dársela no debió dolerle nada.

-Ya hemos hablado de las consecuencias de las cachetadas.- dijo Axel poniendo sus labios tan cerca que su aliento bañaba su cara.

-No me digas que vas a rebajarte a besar a alguien tan fea como yo, uh amigo te contradices.- refutó Cam.

-¿Qué te esta pasando?- preguntó Axel ignorando su ultimo comentario y acariciando su mejilla, lo que hizo estremecerse a Cam que estaba tan necesitada de cariño, de compañía, no tenía a nadie, a su mamá solo le hablaba para lo necesario, y a su padre no había querido verlo desde el mismo día que Nico se fue.

-¿Acaso no has leído mi mente para averiguarlo?-

-No, no me gusta hacerlo, te lo dije, la otra vez fue porque me tomaste desprevenido. Dime que te pasa, sé que no estas bien.-

Sintiendo sus ojos húmedos, giro su cara hacia a un lado para que Axel no la viera, pero cuando lo hizo los labios de él que estaban tan cerca rozaron su mejilla mientras lo hacia.

-Me dejó.- dijo finalmente, necesitando desahogarse, había hablado con Melissa pero no le había dicho lo que paso, solo que se pelearon y estaban separados. Sin detalles, sin lágrimas.

-¿Qué?- preguntó Axel desconcertado.

-Nico, me dejó.- repitió mientras las lagrimas corrían por sus mejillas.

Axel no podía creer lo que estaba escuchando. –No puedes estar hablando enserio.-

-¿Acaso piensas que estoy jugando?- le preguntó haciéndole frente, sin importarle que viera sus lágrimas.

-Yo, no, solo…- sin saber que decir limpio sus lágrimas. –Es un imbécil. Dejarte… ¿acaso esta loco?-

-Todo es mi culpa, por besar a Alejandro, por pasar aquella noche en tu casa, por escucharte, ¡Tú también tienes la culpa! Por meterte en lo que no te importa, por hacerme dudar, te odio.- dijo entre sollozos.

Axel se sorprendió ante su acusación. –Cam yo no…-

Pero ella no lo dejó hablar. –Ya no lo soporto, sentirme así, a veces creo que odió a todo el mundo, después no puedo dejar de llorar; me arrodillé suplicándole que no me dejara, ¿sabes? Lo hice y de todos modos se fue, le rogué y aun así me abandono, lo amo y me duele tanto no tenerlo conmigo…- ahora estaba llorando abiertamente, tenía días sin llorar así pero ver a Axel rompió esa barrera que había impuesto y ahora estaba como al principio, hecha un desastre.

Axel no podía creerlo, Cam rogándole a ese imbécil, humillándose de esa manera y a ese desgraciado no le había importado, él no la merecía, el no podía amarla y hacerle esto, era un completo imbécil y si él tuviera la oportunidad le daría su merecido.

-Ya no quiero sentirme así, no quiero.- repitió Cam.

-Déjame ayudarte.- dijo Axel. –Déjame hacer que olvides todo aunque sea por unos momentos, déjame hacerte sentir diferente.-

-Eso quiero, ayúdame, hazme olvidar.- sollozó Cam, ella no sabía que podía hacer Axel para ayudarla, o si había algo que pudiera hacer, pero ella necesitaba dejar de sentir.

Sorpresivamente Axel la besó, ella ni siquiera lo espero, pero pasó, y bastaron unos segundos para que todo el dolor de su corazón se viera opacado por emociones que no eran suyas, eran las de él, y esta vez ella ni siquiera luchó por controlar su habilidad, porque por una vez su habilidad de sentir lo que otros sentían en un beso fue su salvavidas, así que se aferró a ese salvavidas, porque por primera vez en dos semanas se sentía bien, se sentía viva y sentía tanta pasión que solo importaba tocar a quien la hacía sentir así.

Así que lo besó, recorrió su espalda con sus manos, jadeó ante sus besos, ante sus caricias, contra esa pared cedió ante la pasión y la correspondió.

Axel sabía que no era real, que ella no lo quería, que si le correspondía como lo hacía era porque Cam no sentía otra cosa que lo que él sentía, y las emociones de él, la pasión de él, ella las reflejaba. Era un momento robado y quizás ella no se lo perdonaría, pero no le importaba, porque él había logrado su objetivo hacerla sentirse mejor.

Y sí, que el infierno se congelara porque egoístamente él lo disfrutaba.

La besó con pasión, metió su mano bajo su camisa y acarició su espalda, deleitándose en sus gemidos, en la manera en que se estremecía. Estaba completamente excitado y se lo mostró, presionando su erección contra su vientre. Ella jadeó cuando lo sintió y aunque todo fuera una ilusión él fue el hombre más feliz del mundo en ese momento.

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