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5 sept. 2010

Capítulo 10 de Indecisión

—A veces me pregunto que sentido tiene tanto entrenamiento “mental”—murmuro Cam cansada de siempre hacer lo mismo.

—Puede parecer que no tiene sentido—respondió Axel—pero lo tiene, llegara el momento en que notes los avances, ya sea al sanar o incluso al dañar a alguien, tanto como en la percepción de las demás personas cuando las tocas, créeme.

—Puede que si, pero ¿no seria mejor llevarlo a la practica? Sé que no puedo andar por allí sanando personas y mucho menos lastimándolas, pero no se, termino muy agotada después de meditar, de concentrar mi fuerza y todos esas cosas que me pones a hacer. Aparte ¿qué sentido tiene incrementar mis habilidades? Lo dicho no puedo andar sanando o lastimando personas, y tampoco aprovechándome de mi empatía para conocer los sentimientos de otras personas. Todo esto es tiempo y esfuerzo perdido. No es necesario.

—Bueno, bueno—dijo Axel acercándose y sentándose a su lado—¿A qué se debe tanta negatividad?

Cam rodó los ojos, aunque interiormente se hacia la misma pregunta, ¿por qué de pronto se sentía tal malhumorada? ¿Tan desanimada?

—No se—suspiró al tiempo que se reclinaba en el sofá y cerraba los ojos. De pronto sentía tantas cosas que la perturbaban y su mente era un caos tratando de analizarlo todo. Se sentía cansada de todo, sin saber porque.

—Ven aquí—escuchó que Axel decía y abrió sus ojos para encontrarlo halándola. Se dejó mover y termino dándole la espalda, estaba por preguntarle que pretendía cuando sintió sus manos sobre sus hombros y entonces empezó a masajearlos.

—Necesitas relajarte—susurró él cerca de su oído mientras seguía masajeando sus hombros y su cuello. —Estás muy tensa.

Cam pensó en detenerlo pero cuando sus manos empezaron a aliviar la rigidez de su cuello declinó. Después de todo no estaba haciendo nada malo, ¿o si?

Comenzó a relajarse sin pensar en nada más.

—Entonces, cuéntame, ¿qué te pasa?—pregunto Axel continuando con el masaje.

—Todo y nada. Todo estaba bien pero cuando estaba en mi casa antes de venir, no se, me sentí diferente, como si de pronto me cayera todo el estrés de lo vivido en los últimos meses; descubrir que los vampiros son reales, enamorarme de uno, descubrir que mi padre es uno, que nunca me abandono, bueno no por voluntad; la muerte de mi abuela, personas que me quieren hacer daño, confusiones sentimentales, entrometerme en la vida de una amiga y descubrir cosas horribles, situaciones con mi mamá, el gran dilema de convertirme o no, en fin—dejo salir sin detenerse a pensar en lo que decía.

—¡Espera, espera! ¿Cómo que descubrir que tu padre es un vampiro?

Cam se tensó al darse cuenta de lo que había revelado sin darse cuenta.

—¿Ves lo que te digo? Estoy diciendo incoherencias—dijo tratando de salvar la situación.

—¡Cam!—exclamó él, no creyéndole. —¿Es eso verdad? Y no me mientas.

Suspiro profundamente y tras reflexionar un poco dijo: —Si, no quiero hablar de eso, pero creo que sabiendo todo lo que sabes de mi, no puedo ocultártelo más, así que si quieres saber los detalles metete en mi cabeza.

—¿Estás segura?—preguntó.

—Si, mi cabeza es un caos pero pensare en eso para que puedas verlo.

—Como quieras—dijo él. Y sin dejar de masajearla leyó sus pensamientos, y tal como ella dijo pensó en la situación con su padre teniendo cuidado de no dejarle saber a Axel nada más. —Wow—dijo cuando termino—así que tu padre y Nico son amigos, un vampiro, debe ser rarísimo que tu padre se vea apenas unos años mayor que tu y ni que decir de que sea un vampiro. Motivo suficiente para mucho estrés.

—Ni que lo digas—dijo ella—sé que quizás esta de más decirlo, pero aún así, esto no puede saberlo nadie.

—Lo se—respondió—no te preocupes.

Axel no podía evitar sentirse perturbado al enterarse de eso, una cosa era que Cam tuviera un novio vampiro, alguien con quien podía terminar y no volver a ver, pero ¿un padre vampiro? Allí había pocas posibilidades de separación y mas aún dada su historia de tantos años de distanciamiento, seguramente ahora querrían recuperar los años perdidos, y a él la sola idea de un suegro vampiro no le era nada atrayente, tampoco era que Cam ya fuera su novia o quisiera serlo, pero la esperanza moría al último después de todo.

—Bueno volviendo a las otras causas de tu estrés—dijo—hablaste de que tienes dudas de convertirte, me agrada oír eso no puedo negarlo, pero quería preguntarte algo, ahora que sé que tu padre también es un vampiro, ¿qué piensa él de eso? ¿Esta de acuerdo?

—Oh, no—dijo Cam y no puedo evitar reírse. —Esta completamente en contra, de hecho ha dejado claro que no lo permitirá, pero como puedes imaginarte no me importa, es decir si quiero hacerlo lo voy a hacer, quiera él o no, es mi papá pero esa decisión me pertenece sólo a mi.

—Si—admitió Axel dándole un punto al padre de Cam por su oposición—pero eso no quiere decir que las personas que te quieren dejen de tratar de persuadirte.

—Cierto—reconoció—¿Personas como tú?—preguntó tras unos segundos.

—Personas como yo.

Ambos guardaron silencio.

—¿Y cuando hablas de confusiones sentimentales a que te refieres?—preguntó él.

Cam no quería responder a esa pregunta, pero ¿cómo evadirla?

—Nada importante—respondió.

Axel empujo suavemente su cabeza hacia adelante para masajear su nuca. —¿Si no es nada importante porque lo incluyes en lo que te esta afectando?

Cam resopló. —¿Estas seguro que no estudias psicología o algo parecido? Siempre tratas de encontrar algo detrás de todo lo que digo.

—No es que trate de encontrarlo, es que esta allí. Así que cuéntame—dijo sorprendiéndola al darle un beso en el cuello. Y luego otro, y entonces otro más prolongado.

—¿Axel?

—Mmmhh

—¿Qué estas haciendo?

—Ayudándote a relajar.

—Creo que ya estoy muy relajada—dijo Cam apartándose—pero gracias.

—De nada—respondió sonriendo satisfecho. —¿Así que cuáles son esas confusiones?—preguntó halándola hacia atrás de nuevo y comenzando el masaje de nuevo y cuando ella iba a protestar agregó: —Tranquila, sin besos.

Cam asintió y pensó en su respuesta por lo que a Axel le pareció demasiado tiempo.

—¿Recuerdas al chico que hace un tiempo me trajo a tu casa?

—¿Al que te vi besando?—dijo Axel no muy contento de recordar eso.

—Si, es Alejandro, mi mejor amigo, antes de que conociera a Nico intento besarme muchas veces, pero por una u otra cosa no sucedía, yo pensé que sus sentimientos no eran enserio, pero cuando las cosas se dieron con Nico descubrí que si y bueno fue difícil, nos distanciamos, pero ese día que me trajo, las cosas empezaron a normalizarse, el beso fue como cerrar un ciclo, nada romántico, no se si lo entiendas, pero bueno cuando Nico supo del beso se molesto mucho y coincidió con mis dudas sobre convertirme, cosa en la que tuviste que ver y nos peleamos y se fue, después está lo que pasó en la universidad entre nosotros cuando fuiste a verme, yo se lo conté, me dijo que ya se lo habías dicho.

—Si—susurró Axel.

—Al final Nico entendió las dos cosas, tanto el beso con Alejandro como que lo que paso contigo estuvo influenciado por que absorbí tus sentimientos cuando nos besamos.

—Aja.

—Hasta allí todo bien, pero insiste en que el hecho de que me hicieras dudar sobre convertirme tiene que ver con que siento algo por ti… y que ese algo, sea lo que sea esta interfiriendo entre nosotros.

Axel sorprendido ante lo que escuchaba no supo que decir. Pero al notar que Cam no seguía dijo: —¿Y eso es cierto?

Cam asintió y él sintió una emoción tan desconocida que lo dejo perturbado.

—No se qué, y de verdad no quiero hablar de eso, no debí decirte todo esto—Cam se apartó y se giró para hacerle frente. —Amo a Nico, tienes que tenerlo claro, no quiero lastimarte, ni darte esperanzas, en verdad no debí decirte nada de esto.

—Sé que no me amas Cam, pero si sientes algo por pequeño que sea, eso es significativo para mí y aunque no quieras darme esperanzas, las tengo.

—No—susurró Cam. —No quiero eso.

—Las tenía incluso antes de saber que sentías algo—dijo extendiendo la mano y acariciándole la mejilla.

Cam no pudo contener algunas lágrimas que empezaron a correr por sus mejillas. —No quiero lastimarte, y no quiero lastimar a Nico, y me siento tan culpable por lo que paso en la mañana.

—No paso nada.

—Si paso. Me besaste.

—La oreja no los labios.

—Sigue siendo algo.

—Si te gusto y significo algo para ti, es algo.

Cam apartó la mirada. Riendo sin humor dijo: —¿Sabes que me dijo Nico antes de irse?

—No, ¿qué?

—Qué hiciera lo que quisiera contigo.

—¿Qué?—preguntó Axel pensando que había escuchado mal.

—Si, que me amaba y que me quería completa, así que mientras no estuviera tenía que ver que pasaba contigo.

—El tipo esta loco.

—Lo mismo le dije.

—¿Y?

—Nada, tengo que irme a casa.

—Te llevo.

—No.

—¿En que quedamos?

—En que esta conversación nunca se dio, y seguimos como antes.

—¿Eso quieres?

—Si.

—Entonces así será. Pero te llevo, no quiero que te vayas sola.

—Está bien.

***

Después de un viaje silencioso a casa, Cam subió a su habitación no queriendo más que dormir y olvidar todo lo que le había confesado a Axel. Nunca debió haber tenido esa plática con él, pero ya era demasiado tarde para lamentaciones, sólo esperaba que no volviera a sacar el tema, tal como se lo pidió.

Y para rematar el día, sobre su cama encontró un paquete como los anteriores que le habían llegado.

Por un momento pensó en tirarlo sin molestarse en ver que contenía, pero finalmente sabiendo que no podía quedarse con la incertidumbre de saberlo, decidió abrirlo.

Dentro había una botella con líquido rojo. Un escalofrió recorrió la espalda de Cam. Sangre. Pensó. Es sangre. Lo que comprobó al abrir la botella y olfatearla.

La nota decía:

Un regalo para que te vayas acostumbrando a lo que será tu alimento eterno. Se acerca el día en que serás mía, sólo mía.

Atte. Tu Admirador Secreto

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