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21 ago. 2010

Capítulo 8 de Indecisión

—Esta bien Cam, nos vemos en la biblioteca después de clases mañana.

—Gracias, eres el mejor.

—¿Está tu novio escuchando eso?

Cam rió. —No.

—Ahora lo entiendo—dijo Alejandro riendo—Te quiero nena, nos vemos.

—Adiós. ¡Y acuérdate ve solo!

—¡Dios mío Cam! ya te dije que si, sé de sobra que Milena y tú no se soportan, así que no te preocupes, adiós.

—Adiós.

Cam se sentía muy feliz, había pasado casi dos horas hablando por teléfono con Alejandro, por primera vez en un tiempo--que había parecido muy largo--su relación con Alejandro parecía volver a ser la misma y eso la hacia sentir completa, era su mejor amigo y lo había extrañado mucho.

Un poco cansada bajó por un vaso de leche y cuando estaba sirviéndoselo el teléfono sonó. Después de devolver la leche al refrigerador se apresuró a contestar el teléfono.

—Bueno—dijo Cam.

—Hola mi amor.

—¡Nico!—exclamó Cam al reconocer su voz. —¿Cómo estas? ¿Cómo va todo?

—Extrañándote mucho y las cosas van en marcha, esperemos tener pronto resultados. Augusto te manda saludos, esta tarde te llamamos pero no había nadie en casa y no quise llamarte al celular para no interrumpir nada que estuvieras haciendo. También traté de llamarte más temprano pero marcaba ocupado.

Cam se quedó por unos momentos en silencio. ¿Qué podía decirle? No estaba en casa porque pase toda la tarde y parte de noche con Axel. ¡Definitivamente no!

—También te extraño—respondió sinceramente—y sabes que puedes llamarme al celular en cualquier momento. Hace unos momentos estaba hablando con Alejandro, por eso no estaba disponible la línea. Hay algo de lo que quiero hablar contigo, no sabes cuanto me gustaría que estuvieras aquí pero como no estás supongo que podemos hablarlo por teléfono, ¿tienes tiempo?

—¿Tienes que preguntarlo?—le devolvió la pregunta Nico.

Cam no pudo evitar sonreír. —No—susurró—Te amo, ¿lo sabes verdad?

—Lo sé, también te amo, y no sabes cuantas ganas tengo de besarte, de tocarte, de…

—¡Nico!—Cam lo interrumpió. —No estarás pensando en tener sexo por teléfono, ¿verdad?—bromeó.

Los dos rieron y entonces Nico dijo: —No me des ideas, que imaginarte desnuda en la cama mientras hablamos definitivamente me excita.

—Pero no estoy en la cama y definitivamente no estoy desnuda.

—¿Y no podemos arreglarlo?

—¡Nicolás Hayes! ¿Me estas pidiendo que me desnude?

—Si te lo pidiera, ¿lo harías?—contrarrestó Nico.

Sonrojada hasta los pies al imaginarse la escena, Cam susurró: —Absolutamente.

A Cam le pareció oír gemir a Nico.

—¿Qué llevas puesto?

Oh Dios, ¿en verdad iba a ser una de esas llamadas? Cam pensó. No es que no fuera excitante, pero extraño sin duda.

—Un pantalón deportivo y una blusa de tirantes—respondió Cam automáticamente—¿En verdad vamos a hacer esto?

—Tanto como me gustaría, no, dijiste que querías hablar así que enfoquémonos en eso y dejemos la llamada caliente para otro momento. No tendría problema en hablar toda la noche contigo y así poder hacer las dos cosas, pero mañana tienes escuela y yo tengo trabajo que hacer mas tarde.

—¿Entonces llamada caliente pendiente?—preguntó Cam con coquetería.

—Sin duda—respondió Nico con un gruñido—y después podríamos probar con una video llamada eso sin duda será emocionante.

—Estás loco—dijo Cam riendo con ganas.

—Si—respondió Nico seriamente—la verdad es que me tienes loco, así que no me juzgues ya que tú eres la culpable de mi estado mental tan desquiciado.

—Y tu del mío, porque haría cualquier cosa que me pidieras, incluso esa video llamada XXX.

—¡Pervertida!—recriminó Nico. —Nunca dije que seria una video llamada XXX.

—Cállate Nico, que se que eso tenias en mente, tu eres el pervertido y yo la pobre jovencita de la que te has aprovechado.

—Está bien, está bien, soy el malvado pervertidor y tú la pobre damisela. O mejor aún yo soy el lobo feroz y tú la inocente caperucita. Y le preguntas a tu abuelita: abuelita, abuelita ¿por qué el lobo tiene esa cosa tan grande entre las piernas?

—¡Nico, estás loco!—rió Cam a carcajadas.

Nico rió también. —Un poco—reconoció sonriente—pero te he hecho reír, ¿no es así?

—Si, indudablemente.

—Pues entonces tarea cumplida, me gusta verte o en este caso escucharte reír, y bueno como ya hemos tenido bastante entretenimiento pasemos a las cosas serias, ¿de que querías hablar?

Cam suspiró, se puso de pie ya que se había sentado en un banco en la barra y mientras caminaba hacia la sala con el teléfono inalámbrico en su oído, dijo: —A cosas serias se ha dicho. La cosa es que hoy hice algo que no debí…—Cam se mordió el labio y se instaló cómodamente en el sofá para continuar con la llamada.

—¿Qué… qué hiciste?—preguntó Nico vacilante.

Cam comprendiendo la vacilación de Nico al preguntar dijo: —Oh, Nico, no es nada de eso, no tiene nada que ver con A… con él.

Nico no respondió nada, y tras unos segundos de silencio Cam decidió continuar.

—¿Recuerdas lo que escuchaste cuando fuiste por mi a casa de Melissa?

—Claro—respondió Nico—¿Qué pasa con eso?

—Después de clases, estaba en la biblioteca con Melissa y trate de sacar el tema, pero ella dijo que todo estaba bien, pero obviamente después de lo que escuchaste sabia que eso no era cierto y entonces me vino esa idea de utilizar mi habilidad con ella y ya sabes, averiguarlo.

—Oh, Cam…

—¡Sí! Lo sé, estuvo mal, no debí hacerlo, pero estaba tan preocupada y ella nunca quiere hablar de eso, es muy reservada en ese aspecto y después de lo que vi entiendo el porque. Nico es tan horrible…—sin poder evitarlo empezó a llorar.

—Cam…—susurró Nico, que daría cualquier cosa por estar junto a ella y poder abrazarla en ese momento.

—Estoy bien, de verdad, perdón.

—No tienes porque pedir perdón.

—Bueno—siguió Cam limpiándose las lágrimas con el dorso de la mano—sé que no debí aprovecharme de mi habilidad y meterme en su vida, pero lo hice porque quería ayudarla y estoy segura que si ella supiera que hice tal cosa no me lo perdonaría, invadí su privacidad Nico, invadí todas esas cosas de su vida que guarda tan reservadamente en su corazón y me siento horrible por eso, y aún más porque no puedo hacer nada para cambiar lo que le ha pasado y ni siquiera puedo hablar de eso con ella porque se supone que yo no sé nada.

—Te entiendo Cam, pero no puedes vivir recriminándote lo que hiciste, sé que no lo hiciste con mala intención y estoy segura que Melissa lo entendería también.

—No lo sé, pero ahora me siento con la obligación de hacer algo para que sea feliz, para que lo que ha vivido no sea el foco de su vida…

—Cam, no eres Dios, y no puedes hacer nada por cambiar las cosas, puedes ser su amiga y estar con ella y ayudarla en muchos aspectos pero no esta en tus manos que ella sea feliz, esa es en gran parte una decisión de ella misma, porque en la vida de todos hay situaciones difíciles pero la felicidad esta en la manera en que las enfrentas y sigues adelante, en realidad felicidad me parece un termino relativo, ni puedes ser toda la vida feliz ni toda la vida infeliz, la vida es una mezcla de emociones, sentimientos y experiencias y al final de cuentas todas son necesarias porque los momentos difíciles y los sentimientos que provocan nos hacen vivir con los pies en la tierra, nos dan equilibrio, nos hacen humanos—Nico bufó ante la última palabra, él entre todos diciendo que las situaciones difíciles nos hacen humanos, ¿quien lo diría?

Cam conociéndolo como lo conocía imaginaba lo que pensaba Nico y dijo: —La humanidad no se basa en si tienes fecha de muerte o no, Nico, se basa en los sentimientos nobles de una persona, y eres más humano que muchos que andan por el mundo.

Nico no respondió nada ante eso.

—Y entiendo lo que dices—Cam continuó. —Pero a veces aunque tengas toda la disposición de ser feliz, de enfrentar las situaciones difíciles con el mejor ánimo el entorno no contribuye. Melissa tiene un gran corazón, a pesar de todo y se esfuerza en seguir adelante, lo vi, pero ¿qué pasa cuando mientras luchas por salir del hoyo hay muchos que te hacen cosas para hundirte más?

—Si tuviera una respuesta te la daría, pero creo que hay situaciones tan complicadas en la vida que mientras no las vivas no sabes como es estar en ello y desde luego ver las cosas desde ahora hace verlo todo más fácil, pero cuando estás en el centro de ello se ve todo desde otra perspectiva.

—Si—dijo Cam pensativamente.

—¿Qué es eso que le ha pasado a Melissa? ¿Puedes decírmelo?

—No, lo siento, ya hice bastante inmiscuyéndome sin permiso en su vida, no puedo traicionar más su confianza, sabes que confió plenamente en ti y si hay alguien a quien se lo diría sería a ti, pero por ahora prefiero no decirlo.

Cam había visto los golpes que durante su niñez e incluso adolescencia su padre le había dado a Melissa, y también a su madre. Pero eso no era lo peor, lo peor era que el hombre que decía ser su padre en varios ocasiones había intentado violarla, si bien nunca lo había logrado gracias sin duda a la gracia divina, la había manoseado y sobre todo le había dejado heridas internas que eran muy difíciles de sanar e incluso una vez sanadas las cicatrices serian un recordatorio constante de lo sucedido y aun sanadas dolían. Y no conforme con todo ello el señor era autoritario y tenía la vida de Melissa controlada, no le permitía salir de casa salvo a la escuela y contados eventos o actividades relacionadas con ella, no podía tener visitas, no tenía internet y no podía usar el teléfono a menos que lo hiciera a escondidas, era prácticamente una vida de aislamiento, sin duda era un vida de infierno; ese hombre era un desgraciado y Cam sentía que si alguna vez lo veía no se resistiría y le gritaría barbaridades por ser el patán que era. No podía concebir el por qué existían personas como esas. Y debido a todo eso y al carácter tan personal de lo sucedido, entendía que Melissa no querría que fuera algo que anduviera contando y más aun cuando ni siquiera se lo había contado a ella, por tanto aunque sabía que Nico jamás se lo diría a nadie más no le dijo nada.

—Lo entiendo, no tienes ni que sentirlo.

—Gracias. Pero hay algo que si puedo decirte.

—¿Y eso es?

—A Melissa le gusta Alejandro.

—¿En serio?

—Oh, si. Mucho. Y yo he pensado que bueno si yo hago que se conozcan, que pasen más tiempo juntos…

—Cam—intervino él—pero Alejandro sigue con Milena, no me parece buena idea, Milena es peligrosa y si se da cuenta de lo que intentas o si Alejandro se interesa en Melissa no se quedara con los brazos cruzados. Y si la vida de Melissa es tan complicada no creo que sea bueno complicársela más.

—Tiene sus riesgos, es cierto, pero Milena no es buena para Alejandro, ella sólo esta con él para molestarme--molestarnos, y también puede lastimarlo, así que correré el riesgo, conozco a Alejandro y algo me dice que entre Melissa y él si se pueden dar las cosas, Milena es un obstáculo y si lo tengo que quitar lo quitare.

—Cam, no te metas en problemas, mucho menos ahora que no estoy contigo, por favor, no soportaría que nada malo te pasara.

—No te preocupes, todo estará bien.

—Cam...

—Prometo que no haré nada arriesgado, ni directo, sólo sutilezas, aparte me puedo defender de Milena, ya lo hice una vez y puedo hacerlo de nuevo.

—No te haré cambiar de opinión, ¿verdad?

—No—respondió ella rotundamente.

—¿Tienes en que anotar?—preguntó él.

—Um, déjame ver—dijo Cam echando un vistazo alrededor de la sala—si, si—dijo localizando una agenda y pluma. Una vez que fue por ellas dijo: —Dime.

Nico le dio dos números de teléfono.

—El primero es del padre de Alina, ¿la recuerdas?

—Por supuesto.

—Pues bien si se te presenta cualquier problema con Milena llámalo y pídele ayuda, puedes confiar completamente en él.

—No creo que sea necesario, pero si te hace estar tranquilo, lo haré. ¿Y el segundo?

—Es de la sede del movimiento, si Milena le hace daño a alguien, Alejandro, Melissa o tú, o quien sea, llama y díselos, ellos se harán cargo de ella.

—Ok—respondió Cam, no queriendo pensar en que les hacían a los vampiros rebeldes, y eso sólo por etiquetar a Milena de alguna manera.

—Ahora trata de descansar, que tantas preocupaciones e inquietudes no te hacen bien.

—Lo haré, lo único que extrañare son tus brazos, sabes que me encanta dormir acurrucada en tus brazos.

—Si y a mi me encanta que lo hagas, pronto lo haremos.

—Pronto—dijo Cam. —Te amo.

—Te amo también. Te llamó mañana por la noche.

—Estaré esperando.

—Hasta mañana.

Al colgar Cam se recostó en el sofá, mirando fijamente el techo como si el tuviera las respuestas a todas las decisiones que tenia que tomar. Pero no las tenia y Cam más que nunca sabía que en su vida había muchos decisiones por tomar. Sólo esperaba optar por lo mejor en cada una.

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