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13 ago. 2010

Capítulo 7 de Indecisión

Las clases transcurrieron tan lentamente que para cuando terminaron Cam sentía como si hubiera pasado una eternidad. Su mente estuvo todo el tiempo ocupada por sus sentimientos ante la ausencia de Nico, por los nervios por su cita con Axel y sobre todo por los misteriosos paquetes que le llegaban, eso era lo más inquietante de todo porque no tenía idea de quien estaba detrás de ello y dado los acontecimientos que se habían suscitado en su vida en los últimos meses era difícil no verlo como una señal de peligro.

Pero otra cosa que la inquietaba esa saber la situación de Melissa en su casa, así que aprovechando que pasarían un rato en la biblioteca buscando unos datos, Cam intentaría que hablaran de ello.

—Que bueno que hoy no tenemos tarea, solo investigar esto y ya, ¿porque no vamos a tomar un café cuando terminemos?

Melissa levantó la mirada desde el libro que estaba leyendo y mordiéndose el labio negó con la cabeza.

—No puedo, lo siento.

—Pero no tenemos tarea—insistió Cam. —¿Por qué no puedes?

—Tengo que ayudar a mi mamá con algunas cosas—dijo regresando su mirada al libro.

—Sabes, nunca nos hemos visto fuera de la escuela o la biblioteca, sólo cuando me llevas a casa o cuando fui la otra noche a tu casa, y hablando de eso, ¿te regaño tu papá?

—No, sólo me pidió que evitara las visitas tan tarde.

—Completamente comprensible—dijo Cam—me disculpo nuevamente por ir tan tarde.

—No te preocupes, me alegra que lo hicieras—Melissa sonrió.

Cam sabia que Melissa era sincera en ese aspecto pero sabía que mentía en lo concerniente a su padre. Por primera vez Cam sintió un deseo inmenso de usar su habilidad para saber que estaba ocurriendo realmente en la casa de Melissa, pero sabía que hacerlo no sólo implicaría entrometerse en las cosas privadas de su amiga sino también la responsabilidad de ayudarla, pero ¿sino podía? ¿Cómo podría vivir con ello?

Finalmente tras debatir dentro de si los pros y contras, tomó su decisión, quizás podría estarse equivocando o quizás no, pero algo dentro de ella le decía que tenía que tomar el riesgo.

Extendiendo su mano sobre la mesa tomó la mano de Melissa es un gesto aparentemente amistoso. —Eres una gran amiga, y sabes que puedes contar conmigo para todo, ¿verdad?

Sin esperar respuesta, Cam dejo fluir su habilidad y en milésimas de segundos imágenes de la vida de Melissa invadieron su mente, mostrándole lo que estaba buscando. Emociones dentro de ella empezaron a manifestarse en respuesta a lo que su mente veía, todo iba más allá de lo que Cam hubiera imaginado. Sus ojos empezaron a escocer, detuvo todo soltando la mano de Melissa, la escuchó hablándole pero Cam estaba tan ensimismada en su descubrimiento que no pudo hacer más que levantarse y excusarse con tener que ir al baño.

A veces hay situaciones en la vida que hacen que el ser humano manifieste sentimientos tan oscuros que permanezcan o no ya han marcado tu corazón. Y Cam sabía que esto le había pasado a Melissa, ahora que sabía lo que había vivido entendía el porque era a veces tan retraída, había pasado por la etapa del odio, de los porque a mi e incluso del deseo de morir y ahora aceptaba la vida y las circunstancias de la suya sin preguntarse por que, simplemente aceptando lo que había vivido pero no dejando que sucediera otra vez. Aprovechando el aprendizaje de lo malo tras forjarse en fuego para al final ser la persona de hoy.

Y aunque Cam no podía ni imaginarse pasando por lo que su amiga paso, sin duda admiraba que a pesar del horror de tal situación el corazón de su amiga si bien marcado con cicatrices que nada podría borrar estaba lleno de esperanza, de deseo de ser amada y respetada.

Pero también había temores que atormentaban, porque aunque quisiera luchar por sacar lo bueno de lo malo, también había aspectos y momentos que no eran fáciles, recuerdos difíciles y miedos entrañables.

Pero ante todo esto Cam estaba decidida, ella iba a ayudar a su amiga, iba a hacer todo cuanto pudiera para que el mañana fuera prometedor; el pasado ya no podía ser cambiado pero el futuro siempre podría ser mejor.

***

—Estas preciosa—dijo Axel cuando Cam llego hasta su coche. Estaba vestida con una falda que le quedaba a medio muslo, dejando al descubierto sus bonitas y largas piernas. Una vista en la que se deleitaba. Su blusa si bien no era escotada destacaba sus senos redondeados. Siempre había tenido debilidad por los pechos grandes y los de Cam eran tal y como le gustaban. Requirió un gran esfuerzo dejar de mirar su cuerpo y concentrarse en su cara.

—Gracias, tú no estas nada mal—dijo examinándolo con la mirada y sonriendo. —Así que, ¿qué tienes planeado?

—Ir al cine y después cenar en mi lugar favorito. ¿Estas de acuerdo?

—Suena bien, sólo me gustaría ir a mi casa a cambiarme, ¿podemos?

—Estas perfecta tal y como estas.

—Es la ropa con la que vine a la escuela, ¿a que tipo de lugar me vas a llevar a cenar?

—A un lugar donde estarás perfecta tal cual.

Entrecerrando sus ojos Cam dijo: —Esta bien. Confiare en ti.

***

Cam se sentía muy nerviosa, la presencia de Axel a su lado era a falta de una palabra mejor perturbadora. Y estar sentados en el fondo de la sala no ayudaba, la oscuridad y el que cerca de ellos no hubiera nadie más cargaba el ambiente de tensión.

Trataba de ponerle atención a la película, pero su mente divagaba entre lo que debía hacer. ¿Tendría que decirle a Axel las cosas tal cual? ¿Qué quería averiguar que sentía realmente por él? ¿Y que Nico estaba perfectamente de acuerdo con eso, o que más bien lo había propiciado? ¿O debía dejar que las cosas siguieran su curso normal y ver que pasaba? ¿Cuál de las dos cosas la haría sentir menos culpable? ¿Menos traicionera? ¿Cuál era la correcta? ¿Era alguna correcta?

El roce de su mano contra la de él dentro de la caja de palomitas la sacó de su dilema mental. Pero el que dicho roce se convirtiera en una caricia prolongada la hizo olvidar cualquier cosa que estuviera pensando.

Tras unos momentos más tiró de su mano pero Axel no la soltó, Cam trató de concentrarse en la película, no dándole tanta importancia a que le estuviera acariciando la mano, pero también sentía su mirada sobre ella, no resistiendo más se encontró con su mirada y cualquier cosa que hubiera estado a punto de decir murió en su garganta.

Se miraron el uno al otro por prolongados segundos, no haciendo más contacto que con sus ojos y sus manos.

A Cam la sorprendió la intimidad del momento, asustada volvió la mirada a la pantalla y aunque seguía sintiendo la mirada de Axel sobre ella no se permitió reunirse con su mirada de nuevo.

La noche transcurría entre comentarios divertidos y una cena sencilla pero deliciosa; el lugar favorito de Axel había resultado ser un parqué que tenía enfrente un puesto de tacos callejero. Habían cenado sentados en el pasto y hablado por horas.

Para cuando Cam estuvo en su casa, estaba tan cansada para analizar la velada que lo dejó para mañana, pero había algo que tenía que hacer.

Llamó a Alejandro y di inició a la operación hacer feliz a Melissa, esperando que las cosas resultaran como tenía planeado.

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