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13 dic. 2010

Capítulo 19 de Indecisión

—Deja de hacer eso.

—¿Hacer qué?—preguntó Nico sonriendo.

—Tocarme así—respondió Cam.

—¿No te gusta?—preguntó subiendo su mano desde su muslo hasta su cintura.

—Si—susurró ella—y ese es el problema, estoy muerta, necesito dormir y si sigues tocándome así no me dejas hacerlo.

Nico mordió su hombro, estaban acostados en la cama, Cam de espaldas a él, entre sus brazos.

—Debo decir que eso me ofende, ¿prefieres dormir a que tú y yo… ya sabes?

—¿En este momento? Prefiero dormir, creo que hemos hecho eso de ya sabes las veces suficientes.

Nico rió complacido. —¿Veces suficientes? ¿Te parece?

—Oh si, así que controla tus manos o tendré que amarrártelas a la cama.

—¿Y con esas ideas quieres que te deje dormir?—dijo él besándole el hombro. —Se me ocurren cosas muy interesantes que podrías hacerme si me amarras.

—¡Pervertido!—exclamó Cam. —Pero nada de eso sucederá hoy, eso tenlo por seguro.

—¿Estás segura?—dijo subiendo su mano desde su cintura hasta llenarla con uno de sus pechos.

Cam se estremeció. Se retorció en la cama tratando de liberarse de su mano, entonces se dio la vuelta y quede frente a él.

—Si te digo que una vez que me dejes descansar podemos hacer lo que quieras, ¿me dejarías dormir?

Nico se tornó pensativo durante unos segundos. —¿Lo que yo quiera?

—Lo que quieras—afirmó ella soñolienta.

—De acuerdo—aceptó Nico—pero no hay marcha atrás.

—Ujum—musitó Cam ya acurrucándose en sus brazos.

No paso mucho para que se quedara dormida. Nico la contempló y acarició su pelo mientras lo hacia. En algún momento él también se quedó dormido.

El sonido del timbre lo despertó tiempo después, se levantó y se puso el pantalón rápidamente.

Al abrir la puerta se llevo una sorpresa al encontrar a Melissa y Alejandro allí.

Ambos lo miraron de pies a cabeza, Nico podía imaginar lo que su apariencia evocaba. Estaba despeinado, descalzo y la única prenda de vestir que llevaba eran sus pantalones.

Notó ruborizada a Melissa que lo miraba con los ojos muy abiertos.

Finalmente rompiendo el silencio Nico dijo: —Y bien ¿qué los trae por aquí?

Alejandro echó una mirada a Melissa y sintió un repentino malestar al verla observar ruborizada al casi desnudo ex de Cam. —Melissa quedó de encontrarse con Cam aquí—dijo irritado. —¿Está ella aquí? Y sobretodo ¿qué haces tú aquí?

—Cam está arriba—respondió Nico, no perdiéndose la irritación en el tono de Alejandro. ¿Estaba molesto por encontrarlo con Cam? ¿O qué lo molestaba? —Pasen. Voy a buscarla.

Ellos lo siguieron a la sala donde él los dejo para ir en busca de Cam.

Cuando estaba subiendo las escaleras Alejandro le dijo a Melissa: —Ya puedes cerrar la boca.

El comentario la sacó de su aturdimiento. Parpadeó y se volvió hacia él. —No tenía la boca abierta.

—Si y yo soy Gasparín.

Melissa se ruborizó más. —No estaba… no estaba viéndolo, bueno si, pero no como tu piensas, es sólo que fue una sorpresa encontrarlo aquí y así… ¿crees que él y Cam se hayan… reconciliado?

Alejandro la observó unos segundos. —Claramente no estaban peleando. Y a todas luces lucía…

Melissa lo miró interrogativa.

—Satisfecho—murmuró a regañadientes.

—Oh—ella se ruborizó más—¿Me estás queriendo decir que él y ella… eso?

—¿No es lo que tú insinuaste al decir que se habían reconciliado?

—¡No! Ni siquiera me pasó por la cabeza.

—Ok—dijo, sintiendo que ahora él ruborizado era él. —Pero si lucía como si eso.

—Ah.

En la habitación, Cam trataba de vestirse a toda prisa pero sus movimientos no eran coordinados.

—Los olvide por completo—dijo—y ahora será más que obvio lo que paso aquí.

—¿Te preocupa eso?—preguntó él.

—¿Preocuparme? No. ¿Avergonzarme? Si. ¡No es como si me gustara que supieran cuándo acabo de hacer el amor con mi novio!

Ya vestida se paró frente al espejo y trató de arreglar su cabello que parecía gritar: acabo de hacer el amor.

Logró arreglarlo un poco, pero el aspecto de su cara la delataría por completo, estaba segura. Tenía los labios hinchados, las mejillas enrojecidas y ojos soñadores.

—Mi cara grita que acabo de hacer el amor—dijo volviéndose hacia Nico.

Él la observó y rió. —No puedo negar eso. Pero si te sirve de consuelo me encanta como luces después de hacerlo, tan hermosa y deseable que quiero volver a meterte en la cama y hacerte lucir así por siempre.

—Ok, ¡alto!—le dijo negando con la cabeza. —No tienes remedio. Mejor dime ¿cómo se te ocurre bajar a abrir la puerta sólo en pantalones y ni siquiera totalmente abrochados? Aunque pudiera hacer algo con mi cara de nada serviría, seguro están allí abajo murmurando después de verte así.

—En eso tienes razón.

—¿¡Qué!?

—Están murmurando sobre lo que creen que estábamos haciendo.

—Oh Dios mío. Trágame tierra.

Nico se acercó y la abrazó. —No debes avergonzarte. No hicimos nada malo, bajemos y compórtate como si nada. No creo que te hagan preguntas, así que actúa normal.

—Lo intentaré, pero seguramente me pondré toda roja apenas este frente a ellos.

Nico la besó y la tomó de la mano. —Vamos.

Al llegar a la sala Melissa y Alejandro levantaron la mirada hacia ellos y después de ver que estaban tomados de las manos miraron la cara de Cam y después se miraron entre sí. —Te lo dije—dijo Alejandro.

Cam se mordió el labio inferior, nerviosa bajo el escrutinio. —¿Qué le dijiste?—preguntó.

—Que ustedes acaban de… reconciliarse.

Cam sintió arder sus mejillas. —Ah, mmm. Si—dijo levantando la mano que estaba unida a la de Nico para mostrar su reconciliación. —¿Qué tal estuvo el cine?—preguntó cambiando el tema.

—Bien, muy bien. Aunque claramente se puede obtener más diversión quedándose en casa—dijo sardónicamente Alejandro.

—Nos divertimos mucho—intervino Melissa para no dejar el comentario de Alejandro colgando en el aire.

—Genial—dijo Cam.

—Bueno es hora de irme—dijo de repente Alejandro. —Te llamó después, ¿de acuerdo? —le dijo a Melissa.

—Está bien—le dijo ella.

Cuando se hubo ido Cam dijo: —¿Quieres volver a casa?

—Si, pero si necesitas quedarte puedo esperar.

—No hay problema—dijo sonriendo—¿Me alcanzas más tarde?—le preguntó a Nico.

—Por supuesto, sólo esperare a Augusto. Tuvo que ir a otro lugar antes de venir, pero más tarde allí estaré.

—Bien—dijo ella dándole un beso. —Te amo—le susurró al oído.

—Y yo a ti.

Melissa contemplaba la escena atentamente. Estaba alegre de que Cam se reconciliara con Nico, era más que obvio cuanto se amaban.

En el camino a casa Melissa le dio detalles de su cita con Alejandro, cuando termino estuvo tentada de pedirle detalles a Cam de su reconciliación, pero se abstuvo sabiendo que su reconciliación fue muy intima, si ella quería contarle algo lo haría cuando se sintiera cómoda.

Había sido notable que Cam se sentía incomoda de que ellos supieran lo que había estado pasando antes de que llegaran, así que no quería incomodarla más. No se podía imaginar como se sentiría de estar en sus zapatos.

Cuando se detuvieron ante un semáforo rojo, Melissa estaba buscando algo en la radio cuando alguien tocó la ventanilla del lado de Cam.

Ambas se sobresaltaron y miraron hacia la ventanilla, afuera había un niño de aproximadamente 12 años. Les sonrió y señalo una caja que llevaba en una mano, después señalo a Cam.

—Creo que ese niño quiere darte eso—dijo Melissa.

Cam bajó la ventanilla, si hubiera sido cualquier otra persona no lo hubiera hecho, pero no creía que corriera peligro con ese niño. Y lo más importante es que la caja que el niño había señalado que era para ella era idéntica a las que habían estado llegando a su casa, por lo tanto más curiosa de lo que debería no dudo en bajar la ventanilla y aceptar la caja.

Cuando tomó la caja, sostuvo el brazo del niño antes de que echara a correr. —¿Quién te dijo que me dieras esto?

El niño se puso nervioso y trato de soltar su brazo, pero ella reforzó su agarre. —No pasa nada, sólo quiero saber quien me la manda.

El niño miró a su alrededor y después señalo hacia un parqué que estaba en frente. —Fu-fue él.

Cam soltó al niño y miró hacía donde había señalado.

La sangre se le heló hasta los huesos. Allí estaba parado un hombre con una gabardina que lo camuflaba con la noche, pero su rostro era visible bajo la luz tenue de la lámpara en la que estaba recargado.

Era rubio. Alto. Guapo.

Era Damián.

Tuvo el impulso de bajarse y enfrentarlo, preguntarle que hacia allí y que quería de ella--aunque sus regalos lo dejaban muy claro--pero antes de que pudiera reaccionar el semáforo se puso en verde y el coche comenzó a alejarse.

La mirada de Cam permaneció sobre él, él sonrió y la saludó con la mano.

Cuando ya estaban lo suficientemente lejos como para verlo se sentó derecha y contempló en silencio la caja que estaba en su regazo.

Tenía miedo de abrirla.

No tenía idea de que pudiera haber dentro, pero sin duda cualquier cosa que fuera sería difícil de justificar delante de Melissa.

Ella la miró de reojo y dijo: —Eso es lo más extraño que me ha pasado, bueno que me ha tocado ver, ¿por qué alguien te mandaría una caja en un semáforo? ¿Sabes de quién es? ¿Lograste verlo?

—No—dijo ella.

No soportando la incertidumbre se decidió a abrir la caja. Lo que fuera podía justificarlo diciendo que no tenía idea de quien podría enviarle algo así.

Determinada empezó a abrir la caja y cuando lo hizo ahogó un grito que estuvo a punto de escapar de su garganta.

Dentro de la caja había fotos de ella en distintos lugares, a distintas horas, ni siquiera recordaba haber estado en algunos lugares, pero allí estaban, era ella.

Incluso había fotos de Melissa y ella en la piscina, de ese mismo día.

Un escalofrío recorrió su espalda.

Había fotos de ella con Axel. Fotos de cuando se estuvieron besando en la universidad, momentos antes de que el padre de Axel la secuestrara.

¿Cuánto tiempo había estado siendo acechada?

¿Cuánto tiempo llevaba Damián siguiéndola, capturando cada momento de su vida?

Por lo menos no había fotos de lo que acababa de hacer con Nico, eso seria inconcebible.

Pero si había fotos de ella con Nico. Muchas y en todas el rostro de Nico estaba destruido.

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