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20 ene. 2010

Capítulo 25 de Percances


Cam estaba tan nerviosa que seguramente el temblor que sentía a través de su cuerpo no era solo su imaginación, no tenia mucha idea de que hacer y oyendo a Nico gemir como lo hacia era obvio que no estaba en condiciones de guiarla, pero el que él estuviera así debía ser una señal que no lo estaba haciendo tan mal, tratando de alejar el nerviosismo y esa pizca de pudor que la reprendía por estar haciendo lo que estaba haciendo cerro sus ojos y dejo que su boca y su lengua se movieran con confianza, seguidas solo por el instinto, esto sin duda era extraño pensó dentro de si, lo que estaba haciendo la inquietaba tanto que sin poder evitarlo empezó a reírse nerviosamente aun con la boca ocupada.

Nico no fue ajeno a que Cam estaba riendo, definitivamente estaba demasiado excitado y ensimismado en lo que estaba sintiendo, pero la manera en que la boca de Cam vibraba al reírse con cierta parte de su cuerpo dentro de ella no podía ser pasado por alto, no cuanto se sentía de esa manera, diablos el no quería venirse en su boca.

-amor- logro decir Nico –deja de reír que tu boca vibrando así me esta matando-

Cam miro hacia arriba, para poder verlo, con sus ojos muy abiertos debido a lo que Nico acababa de decir, cuando comprendió fue inevitable y rió más, cuando lo escucho maldecir se contuvo de reír y continuo, unos instantes después sintió a Nico temblar entonces él grito –oh para, para, para- y antes de que ella pudiera reaccionar él se alejo, dejando su boca vacía, ella agacho su mirada y susurro –lo siento ¿te lastime? Cielos soy una estúpida ¡perdón!-

Nico sin responder la levanto y cuando sus miradas se encontraron respondió –no es eso, créeme cuanto te dijo que lo que acaba de pasar oh Cam estuvo increíble ni siquiera te lo puedo explicar, solo que estaba por venirme pero no quería hacerlo en tu boca- concluyó al tiempo de empezar a acariciarla y besar su cuello llevándola contra los azulejos.

-¿Por qué no?- pregunto Cam en medio de un gemido.

-Porque no quiero rebajarte a ello y porque quiero terminar aquí- respondió mientras levantaba una de sus piernas y puntualizaba con su miembro la entrada del lugar donde planeaba terminar, Cam ya estaba lista, completamente húmeda para recibirlo y eso sin duda lo enloquecía.

-oh eso suena muy bien- dijo ella sintiendo el centro de su cuerpo palpitante.

-si ya lo creo que si- dijo levantando su cara para mirarla y rozo su nariz permaneciendo así –suelo tener buenas ideas…- siguió diciendo a mitad de un jadeo cuando empujo su miembro en la entrada del lugar donde quería estar, empezando a penetrar –a veces- termino empujando un poco más.

La respuesta de Cam fue un gran gemido que dejaba claro cuan de acuerdo podía estar.

Hacer el amor en la ducha, de pie y contra la pared sin lugar a dudas fue espectacular, los dos lo disfrutaron y se dejaron envolver por el placer hasta no poder más, después pidieron la cena en su habitación pues estaban demasiado cansados para bajar, esa noche durmieron plácidamente, no podía ser de otra forma después de amarse con tal intensidad.

Al día siguiente, el sábado, desde muy temprano al despertar se volvieron a amar, si las semanas de abstinencia cobraban su factura, pero ninguno de ellos se quejo todo lo contrario parecían querer siempre más.

Cam le dijo a Nico esa mañana mientras tomaban el sol recostados en la arena que quería volver esa tarde a la ciudad, Nico no pareció contento ante la sugerencia, los planes eran quedarse hasta el día siguiente pero tras haber dicho que la convertiría solo si su padre lo permitía Cam estaba empeñada en hablar con él cuanto antes, mejor empezar la tarea de convencerlo desde ahora había afirmado ella, y Nico sabiendo que una de las cosas más difíciles en la vida es llevarle la contra a las mujeres no tuvo más que aceptar no sin quejarse por su puesto pero al fin y al cabo termino cediendo.

Las horas siguientes a decidir volver, las aprovecharon lo más posible, bañándose en el mar, revolcándose en la arena, comiendo mariscos y hasta con un poco de celos.

Nico se había sentido celoso porque cuando habían aparecido en la playa con sus trajes de baño, o más bien él en su traje de baño y Cam en su bikini de dos piezas, un grupo de idiotas que estaban en la playa no habían hecho más que comérsela con la mirada, si ella era hermosa Nico mejor que nadie lo sabía y sin duda se veía espectacular con ese bikini pero eso no les daba derecho a esos estúpidos de verla de esa manera, pero el descaro con el que lo hacían era lo que más le molestaba, no les importaba que ella estuviera con él y eso casi provoco que fuera hacia ellos y los pusiera en su lugar, pero Cam no dejo que lo hiciera, ella también había sentido las miradas y sugirió buscar un lugar mas solitario, lo cual hicieron, y Nico agradeció pues pudieron besarse y acariciarse sobre la arena a la orilla del mar con el agua cubriéndolos por momentos y lo mejor sin mirones incomodándolos, así que al final lo que esos chicos hicieron dejo de importar.

Cuando estaban recostados en la arena Cam dijo –sabes que es lo que me encanta-

-mmm pues yo- respondió Nico bromeando.

Ella rodo los ojos y dijo –bueno un poco pero no me refiero eso-

-¿solo un poco?- pregunto él acariciando su vientre desnudo.

-enfócate- respondió ella –lo que me encanta es que ustedes los vampiros pueden estar a la luz del sol-

-si supongo que a mí también, creo que vivir una eternidad en la oscuridad no seria tan atractivo, no podría verte en bikini y bajo el sol, y eso seria imperdonable-

-Nicolás podrías hablar enserio alguna vez- dijo Cam riendo.

-Claro que si pero no contigo en bikini y menos desnuda eso es seguro, me idiotizas-

-Me tendré que vestir como monja entonces- dijo Cam riéndose abiertamente.

-Oh no ni se te ocurra, me harías un terrible pecador, tener fantasías con una monja no seria bien visto-

-estas loco, pero me encantas mi vampiro loco- dijo Cam recostándose en su pecho y acariciando su abdomen.

El viaje de regreso pareció tan corto que Cam no podía creer estar llegando a casa de su padre tan pronto, cuando Nico estaciono Cam se desabrocho el cinturón de seguridad desesperadamente, sabía que su padre se volviera loco cuando ella le dijera porque estaba allí pero se sentía preparada, ella tenia un propósito y no descansaría hasta obtenerlo, estaba por abrir la puerta cuando noto a Nico tan concentrado y serio que fue inevitable preocuparse.

-¿Qué pasa? ¿Estas bien?-

Pasaron unos segundos y Nico no respondía así que Cam paso una de sus manos por enfrente de su cara para llamar su atención, cuando él se giro para mirarla Cam volvió a preguntar -¿Todo bien?-

-Si, solo me quede pensando y recordé que tu padre no esta en la casa, esta noche tenia reunión en el movimiento, mañana hablaremos con él-

Cam frunció el ceño, Nico se estaba comportando muy extraño –La luces están prendidas, él debe estar en casa, no pierdo nada con comprobar- dijo al momento de abrir la puerta del auto pero la mano de Nico sostuvo su brazo.

-Te digo que no esta allí, vámonos ¿no tienes hambre? Porque yo si-

-Con mayor razón, si no esta mi papá podemos comer algo mientras lo esperamos-

-¡No!- grito Nico, ella se le quedo mirando sorprendida –no podemos hacerlo porque si Agusto no esta no podemos entrar-

-Nico pero tu tienes llave, esta también es tu casa aunque vivas en la mía- dijo Cam sonriendo.

-No la traigo- respondió cortante.

Cam lo miro desconcertada, ¿por qué se estaba comportando así? No tenía ni idea pero estaba empezando a parecerle sospechoso.

-pues no es problema tampoco con la fuerza que tienes puedes forzar la entrada- dijo abriendo la puerta y saliendo, esta vez Nico no pudo detenerla.

Él no podía permitir que ella entrara, bajo apresuradamente hasta alcanzarla y detenerla sosteniéndola con cuidado del brazo.

-Cam vamos ya te he dicho que tu padre no esta, vámonos-

Cam se zafo de su agarre y dijo -¿Qué te pasa? No escuchas la música él esta allí, no creo que haya salido y dejado música y luces prendidas- estando tan cerca de la puerta Cam se había percatado del ruido de la música –me sorprende que tú con tu oído no te hubieras…- y allí fue cuando lo entendió, Nico sabía perfectamente que su padre esta allí dentro, él lo debió escuchar mucho antes y debido a lo que fuera que escucho quería impedir que entrara ¿Qué estaba pasando allí dentro? –Nico ¿mi papa esta bien?-

Él asintió –Cam vámonos, hazme caso, volveremos mañana-

-No- respondió Cam automáticamente –quiero entrar-

-Cam…-

-Nico- lo corto ella –abre la puerta si mi padre esta allí dentro no veo porque no podamos entrar- y así siguió caminando hasta llegar a la puerta.

Nico la siguió y esperanzado de que Augusto los escuchara grito mientras se acercaba –eres tan terca-

Cam no respondió solo lo insto con la mirada a abrir la puerta, Nico se demoro lo más posible en hacerlo y ocasionando demasiado ruido lo que solo incremento las sospechas de ella.

Cuando por fin abrió la puerta Cam entro apresuradamente pero su padre no estaba por ningún lado.

-te dije que no estaba en casa- dijo Nico.

-si, yo… él dejo toco encendido, creo que estoy un poco parano…- una risa notablemente femenina llego desde arriba, Cam volteo a ver a Nico confundida -eso… esa ¿es una mujer?-

Nico permaneció inmutable –Cam vámonos es la intimidad de tu padre-

-¿esta con una mujer?-

-Cam- advirtió Nico.

-¿Quién es? ¿Por qué no me hablo de ella? Yo pensé que él no… yo- dijo Cam agachando la cabeza.

-Cam tu padre es un hombre-

-yo se- susurro ella –es solo que me hubiera gustado que él me lo dijera, ya sabes que tuviera la confianza de decirme que estaba con alguien-

-Cam vámonos- advirtió Nico cuando escucho una puerta abrirse.

Tras unos instantes respondió –Si creo que es lo mejor-

Nico agradeció que aceptara y empezaron a encaminarse hacia la puerta pero justo en el momento que la abrió se escucho un grito ahogado, no se necesitaba ser un vampiro para haberlo escuchado por lo que Cam se giro hacia donde venia el sonido, Nico apretó la manija de la puerta hasta casi romperla, él no debió dejar que esto pasara.

Cam parpadeo repetidamente, no podía estar viendo bien, la mujer al pie de la escalera, vestida solo con una camisa de hombre, no podía ser su madre.

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