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20 mar 2011

Capítulo 24 de Indecisión

Hola chicas!!!

se que me tarde horrores en continuar, pero aquí tienen finalmente el siguiente capítulo, espero que les guste y discúlpenme mucho por hacerlas esperar tanto :)

Capítulo 24

Obviamente llegó a la escuela muy temprano, pero Cam le dijo a Nico que aprovecharía el tiempo para repasar unos apuntes.

Por lo que una vez que llego el reemplazo de él, ella entró en la universidad, agradecía mentalmente que el clima fuera frio así no seria sospechoso que no se quitara el abrigo. Una vez que paso las puertas de cristal del edificio de la biblioteca giró a la izquierda y tras unos segundos se asomo unos centímetros para ver a su guardaespaldas. Estaba sentado en su coche viendo alrededor.

Bien, se dijo Cam. Siguió caminando hacía a la izquierda en dirección a la salida del personal.

Una vez que estuvo allí miró a su alrededor para prevenir que alguien la viera y cuando estuvo segura de que no corría riesgos abrió la puerta y salió apresuradamente.

Aparentemente el plan B no iba a ser difícil de lograr. Camino por la parte trasera del edificio de la biblioteca y se encaminó a la salida lateral de la universidad. Estaba segura que no tendría problemas, su guardaespaldas estaba dentro de su coche porque ni por la cabeza se le pasaba que ella iba a salir furtivamente por la salida de solo personal.

Cuando estuvo fuera de la universidad respiró profundamente, lo había logrado, sabía en el fondo de su ser que no era algo para sentirse orgullosa porque estaba estúpidamente poniéndose en peligro, pero la realidad era que en algún sentido no le parecía estúpido en absoluto, no cuando su estupidez le salvaría la vida a un amigo suyo.

Ù Ù Ù

Nico sabía que Cam había actuado muy sospechosa esa mañana pero mientras conducía de vuelta a casa trató de tranquilizarse a si mismo, no tenía porque preocuparse, Daniel estaba encargado de vigilarla y cuidarla y también tenía que darle un voto de confianza a Cam, no había motivos para que ella misma se pusiera en riesgo, si estaba preocupada por Axel él mismo iba a encargarse de disipar esa preocupación una vez que tomara un baño y se alimentara.

Iba a averiguar que había pasado con Axel, quizás no había sido más que un inconveniente y no había nada de preocuparse.

Ù Ù Ù

A las 9 de la mañana Cam ya estaba en el lugar indicado, era temprano pero no le quedaba más que esperar ya se había entretenido lo mas que podía deteniéndose en un lugar a desayunar algo, no es que tuviera hambre sino sólo necesidad de ocupar el tiempo y evitar ponerse más nerviosa de lo que ya se sentía.

Esperar fue un infierno, sus nervios estaban a punto de hacerla explotar, cada pocos minutos consultaba su reloj esperando que hubiera pasado más tiempo pero el tiempo parecía ir más lento de lo normal.

Desesperada se puso de pie y anduvo de iba y vuelta en un pequeño tramo, tratando de matar los nervios.

Estaba tan concentrada en sus pensamientos que no sintió a nadie acercarse hasta que una mano la tomó del brazo, se sobresaltó y emitió un grito ahogado, luego giró su cabeza y vio a quién la sostenía.

No lo conocía, lo cual no era de extrañar, Damián había dejado claro que no sería él quien se reuniría con ella.

Respiró profundo y examinó a su compañía. Era un tipo alto, de pelo oscuro y piel morena, sus ojos eran negros y su complexión gruesa, no aparentaba ser un vampiro, pero ¿qué sabía Cam? En su momento nunca le pasó por la mente que Nico o Damián lo fueran y mira lo que resultó.

Armándose de valor habló: —Supongo que vienes en nombre de Damián.

Él la evaluó con la mirada y finalmente dijo: —Así es, vamos. —Y la arrastró con él hacia un coche que estaba estacionado al otro lado del parque.

Cam no se resistió, no tenía caso, esto era lo que ella había decidido y ahora sólo restaba enfrentar las consecuencias y conseguir que Axel estuviera a salvo, lo que fuera a pasar con ella era algo en lo que se negaba a pensar por la poca tranquilidad que le quedaba.

En todo el camino al coche y dentro de el hacia cualquiera que fuera su destino el tipo no dijo una palabra, a Cam eso no le preocupó pero el silencio la hacía poner más nerviosa, si es que eso era posible.

Eventualmente llegaron a una parte de la ciudad que si bien Cam no solía transitar si la conocía, y al verla no pudo evitar reírse.

Definitivamente Damián no era muy inteligente, o quizás lo era y de allí que la mandara traer a la misma bodega donde hace poco tiempo había sido traída y entregada a Isaías.

Cuando él tipo estacionó el coche al costado de la bodega los nervios de Cam se dispararon pero hizo acopio de toda su temple para no dejar que nadie lo notara, salió del coche y lo siguió al interior de la bodega.

Estar dentro de este lugar le trajo recuerdos desagradables pero no podía permitirse estar centrada en eso, así que sacudiéndose mentalmente se despegó de esos pensamientos y se debido a observar a su alrededor mientras era dirigida al lugar donde Damián la esperaba, tomando nota de todos y cada uno de los detalles, ya que podrían serle útiles en cualquier momento, al menos esa era su esperanza y no la perdería.

Cuando se detuvieron delante de una puerta cerrada sintió un escalofrió bajando por su espalda, se enderezó y se dijo que todo estaría bien.

El tipo abrió la puerta dándole un vistazo del interior, cuando Cam vio lo que la esperaba sintió que sus rodillas le fallaban y pesé a todos sus esfuerzos tuvo que agarrarse a la jamba de la puerta para no caer.

Damián estaba allí, cuando la vio se puso de pie y la devoró con la mirada, pero eso no fue lo que la inquieto a tal punto de que sus rodillas le fallaron, fue Axel, él estaba allí, estaba amarrado a una silla, su torso desnudo y sus ojos vendados, pero lo que la perturbó fue verlo tan golpeado, lo que se alcanzaba ver de su rostro estaba amoratado e incluso había costras de sangre seca en su rostro, su torso también estaba amoratado y con pequeñas manchas de sangre.

Cam se llevó la mano a la boca y antes de poner pensar corrió hacia él y se arrodilló frente a él colocando sus manos sobre sus piernas.

—¡Dios mío! ¿Qué te han hecho?

Axel reaccionó a su voz y levantó la cabeza que había tenido caída. Lo escuchó respirar hondo y esforzándose notablemente logró decir: —No, no debiste venir, no.

—Shhh —le dijo Cam, levándose para tocar su mejilla hinchada y con toda intención de sanarlo, pero apenas había tocado su mano ligeramente su mejilla cuando un brazo se envolvió alrededor de su cintura y la apartó bruscamente de él.

—Ya basta —dijo Axel apresándola contra su cuerpo—. Viniste aquí para verme a mí no a él.

La puso sobre él suelo y la giró hacia él sosteniéndola por la cintura.

—Estás tan preciosa como siempre —dijo inclinándose y plantándole un repentino beso en los labios—. Pero creo haber especificado la ropa que tenías que llevar, ¿no es así?

—La tengo puesta —respondió Cam no pudiendo evitar el sonrojo que subió por sus mejillas al pensar en su escasa vestimenta.

—Bien —dijo él soltándola—. Muéstrame.

Cam miró a su alrededor y se sorprendió al ver que el tipo que la había traído ya se había marchado y la puerta estaba cerrada. Axel tenía los ojos vendados así que Damián sería el único en verla vestida de esa manera, pero eso no ayudo a tranquilizarla.

—¿Podrías dejarme sanar un poco a Axel primero? —preguntó—. Por favor.

—¡No! —espetó él—. Y ahora quítate ese abrigo o ¿prefieres que te lo quite yo?

Antes de que Cam pudiera responder Axel dijo quedamente: —Cam no lo hagas, no importa lo que me haga, vete de aquí.

—Axel… —comenzó ella.

—Cállense los dos —gritó Damián—. Tú —dijo señalando a Cam— quítate ese estúpido abrigo y tú… —continuó señalando a Axel aunque este no pudiera verlo—… cállate o ella sufrirá las consecuencias tanto como tú, ¿entendiste?

Axel gruño, o eso le pareció a Cam, y Damián pareció aceptarlo como su asentimiento.

—Y bien… —dijo alzando las cejas ante Cam.

Ésta tomó una respiración profunda y comenzó a desabotonarse el abrigo. Cuando terminó se lo quitó y soporto la mirada lasciva que éste le propinó.

—Wow ni en mi imaginación lucías tan maravillosa.

Cam sólo lo miró y entonces decidida dijo: —Muy bien aquí estoy, tal como pediste, déjalo ir.

Él se echó a reír.

Cam lo miró con el ceño fruncido. —No es gracioso —dijo—. Estoy aquí, ya tienes lo que querías, déjalo ir.

—Ni por asomo tengo lo quiero. —Y con eso extendió la mano, la tomó por la cintura y la atrajo contra si—. Ni por asomo preciosura.

Y con eso la besó, y esta vez no fue un beso ligero y rápido sino uno profundo y extenso.

Ù Ù Ù

Nico estaba apunto de salir a buscar a Axel cuando el teléfono sonó, estaba en su habitación y el teléfono más cercano estaba en la habitación de Cam por lo que fue a través del baño para contestar.

—Bueno —dijo al teléfono.

—¿Nico? Soy yo Daniel, tene…

—¿Por qué me no me llamaste al celular?

—Lo hice, pero lo tenías apagado.

—Eso no es posible —dijo Nico pensativo—. Da igual, ¿qué pasa?

—Es Cam.

—¿Si?

—No está en la universidad.

—¿Qué diablos estás diciendo?

—Lo que oíste, lo siento mucho, cuando fue hora de su clase y no salía de la biblioteca entre a buscarla, pero salió por la puerta de personal, y lo hizo sola, nadie se la llevó.

—¿¡Cómo puedes estar seguro de eso si ni siquiera te diste cuenta que se había ido!?

—Lo averigüe Nico, al no encontrarla interrogue a algunas personas, alguien la vio saliendo.

—Maldita sea, ¿por qué? ¿Para…? —Pero Nico se quedó a media palabra pues se percato de una hoja de papel en la mesita de noche del otro lado de la cama, no había estado esa mañana allí cuando se levantó, se subió en la cama y extendiendo la mano la tomó.

—¿Nico?

Él no respondió, bajó la mirada a la hoja de papel. Era una nota. Una nota de Cam.

—Maldita, maldita sea —dijo empuñándola en su mano.

—¿Qué pasa? —preguntó Daniel.

—Que sé con quien diablos está Cam.

—¿Con quién?

—Damián.

—¿Qué? ¿Por qué? ¿Dónde?

—Maldita sea, eso mismo quisiera saber, ¿dónde?

5 feb 2011

Capítulo 23 de Indecisión

Casi dos horas después Cam estaba dando vueltas en la cama incapaz de dormirse cuando Nico llego.

—¿Que haces todavía despierta? —le preguntó mientras se acercaba a la cama y se sentaba a su lado—. Te dije que no me esperaras.

Cam esbozo una sonrisa. —Y yo te dije que te iba a esperar.

—No tenías que —dijo el quitándose la chaqueta—, deberías estar descansando, mañana es día de escuela.

Ella se sentó y al hacerlo la sabana se deslizo de su cuerpo por lo que Nico pudo tener un vistazo de lo que vestía Cam.

Él la admiró descaradamente. —Wow —fue todo lo que pudo decir.

Cam se puso de rodillas sobre la cama, llevando nada más que un pequeño baby doll negro.

—No sabía que tenías uno de estos —dijo Nico tomándola por la cintura cuando se acerco más a él de manera que sus pechos quedaban frente a su cara.

—Lo compre hace tiempo, después de que lo hicimos por primera vez pero nunca me había animado a ponérmelo, me daba un poco de pena —confesó.

Nico sonrió acariciando sus caderas con sus pulgares mientras la sostenía. —¿Es decir que no te da pena que te vea desnuda pero si ponerte esto?

Cam asintió.

Nico rió. —Te ves… —negó con la cabeza— hermosa, más que hermosa, sexy, tan ah… diablos mira —dijo bajando la mirada hasta su bragueta.

Cam siguió su mirada y vio su miembro muy despierto oprimiéndose contra la tela del pantalón.

Ella llevó sus manos temblorosas hasta su cinturón y comenzó a desabrocharlo. —Creo que necesita espacio —dijo mientras lo hacía.

Nico susurró: —Creo que te necesita a ti.

Cam lo miró a los ojos mientras continuaba desabrochando su pantalón.

—Y yo lo necesito a él —dijo inclinándose hacia Nico.

Sus labios se encontraron mientras Cam seguía trabajando con su pantalón y Nico acariciaba sus caderas.

Pronto estuvieron inmersos en caricias, Nico sólo en bóxers y Cam intacta, tampoco es que fuera mucho lo que la estaba cubriendo.

Ambos estaban de rodillas sobre la cama, Nico bajó sus labios por el cuello de Cam hasta llegar a sus pechos, los cuales besó sobre la delgada y transparente tela del baby doll, después humedeció la tela sobre el pezón erguido y la punta de su lengua jugó con el, luego su boca se cerro sobre el succionando hasta que Cam se estremeció y gimió arqueando su espalda hacia el.

—Creo que es hora de deshacernos de el —jadeó Nico empezando a quitarle el baby doll.

Cam gimió en acuerdo.

Nico besó cada parte de su cuerpo cuando ambos estuvieron completamente desnudos.

Cam lo necesitaba más que nunca, no sabía que podía pasar en unas horas cuando se encontrara con Damián, no tenía idea de que le esperaba, ni siquiera sabía si saldría viva de ese encuentro, por eso había querido este momento, por eso lo estaba disfrutando como si fuera la ultima vez y por eso cuando Nico entró en su cuerpo le dijo: —Te amo, te amo más que a nada, nunca lo olvides.

Y cada vez que se corrió durante esa noche se lo repitió.

***

Esa mañana cuando sonó el despertador Cam ya estaba despierta pensando en lo que tenía que hacer, no había dormido mucho, Nico y ella habían pasado horas entre besos y caricias, haciendo el amor hasta que sus cuerpos estuvieron cansados.

Nico se había ido hace un par de horas a su cuarto por si acaso la mamá de Cam se pasaba por su habitación temprano, Cam se había reído ante eso.

Le costaba creer que su mamá no se hubiera dado cuenta de lo que había pasado con todos los sonidos que Nico y ella habían hecho, pero no le importaba, esa podría haber sido su última noche con Nico y no le importaba si todo el vecindario la había escuchado gemir.

Y bueno si su mamá se hubiera dado cuenta ya tendría que haber venido a decirle algo o en su momento a interrumpirlos así que quizás había estado tan dormida que no había escuchado nada, eso esperaba porque a pesar de que no se arrepentía no quería que su mamá pensara que no la respetaba.

En cuanto a Melissa… Cam sinceramente esperaba que hubiera estado profundamente dormida, no tendría cara para verla si ella había escuchado.

Se levantó de la cama y con un escalofrío poniéndole la piel de gallina abrió su closet y saco el vestido y la tanga que Damián le había mandado, saco también su abrigo negro, el cual se pondría encima.

Se bañó y vistió rápidamente esperando poder salir de la casa antes de que Nico despertara, aunque eso la dejara con un par de horas libres.

Cuando estuvo lista escribió una nota para Nico, la dejo sobre su mesita de noche y salió de su habitación.

Pasó por la habitación de Melissa y escuchó ruidos en el interior pero no podía despedirse de ella, tenía que irse antes de que Nico despertara porque de lo contrario seria mucho más difícil librarse de él o quien quiera que fuera a hacer de su guardaespaldas hoy.

Al pasar por la habitación de su mamá no escuchó ruidos, quizás aún estuviera durmiendo ya que ayer trabajo hasta tarde.

Bajó las escaleras cuidándose de no hacer demasiado ruido, Nico tenía un súper oído y si despertaba la escucharía, por lo cuál rogaba que siguiera dormido.

Abajo la casa estaba en silencio, dejo sobre el mostrador de la cocina una nota diciéndole a su mamá que tuvo que salir a encargarse de algunos asuntos, que no se preocupara y que la disculpara con Melissa por irse sin avisarle, no podía decirles más.

Abrió sigilosamente la puerta y salió a toda prisa siempre cuidadosa de no hacer demasiado ruido.

Cuando estuvo en la acera respiró profundo creyendo que lo había logrado, a pesar de que sabía que iba hacia el peligro no pudo evitar sentirse satisfecha por lograr salir sin que nadie se diera cuenta, teniendo en cuenta los sentidos agudizados de Nico.

Empezó a caminar ya no sintiéndose tan nerviosa. Cuando dio vuelta a la esquina un auto se acercó a la acera y avanzó junto a ella.

—¿A dónde crees que vas?

Giró su cabeza y casi cae de bruces al ver que era el coche de Nico, con Nico dentro.

Cam se detuvo sabiendo que no podía hacer otra cosa, si corría Nico fácilmente la alcanzaría.

Él se veía desconcertado pero no enojado, así que Cam contaba con que el que él estuviera aquí se debiera a que la había escuchado o visto pero no a que había leído la nota que le dejo.

Nico bajó del coche y fue hacia ella.

—¿A dónde vas Cam? ¿Por qué saliste de la casa sola? ¿Acaso no quedo claro que no puedes salir sola?

—No me hables así —Cam habló entre dientes.

—Y como quieres que te hable cuando te portas como una niña desobediente, ya había quedado claro que no puedes salir de la casa sola, no puedo creer que te aprovecharas que no estaba para hacerlo.

—¿Dónde estabas?

—Tuve que ir por provisiones.

—¿Provisiones?

Nico arqueó las cejas.

—¿Sangre? —preguntó Cam.

Nico asintió.

Cam de pronto se sintió muy molesta, no quería que Nico bebiera otra sangre que no fuera la suya. Mientras hacían el amor él le había mordisqueado el cuello y Cam habría jurado que quería morderla pero él no lo hizo y Cam pensó que sería porque no tenía sed, pero si esta mañana había salido tan temprano a conseguir sus provisiones quería decir que si lo había necesitado y no había tomado de ella.

—¿Por qué no tomaste de mi si lo necesitabas? —preguntó cruzando sus brazos.

—Quería, pero no puedo beber tan constantemente de ti lo sabes, eso te debilita y sabes que cada vez que bebo tu sangre me estas transmitiendo algo de tus habilidades.

—A mí no me importa que bebas de mí cada vez que lo necesites, puedo fortalecerme a mi misma si me siento débil, lo sabes, y mucho menos me importa si te transmito habilidades.

—¡Pero a mi si!

Cam lo miró enfurruñada. —¿Quieres decir que para ti es un inconveniente que te transmita algún tipo de habilidad?

—No quise decir eso —dijo él negando con la cabeza.

—Es justo lo que dijiste —dijo ella.

—Cam…

—Déjalo —dijo ella interrumpiéndolo.

—No —dijo acercándose y tomándolo por lo hombros—. No es un inconveniente, ninguna sangre es tan deliciosa como la tuya, pero no es fácil acostumbrarme a tener habilidades nuevas, es sólo eso, el que no beba tan constantemente de ti se debe más a que me preocupa que te debilite y si, se que tienes la habilidad para curarte a ti misma pero de todos modos me preocupo por ti.

Cam sonrió. —Está bien. Lo entiendo. —Y realmente lo hacía, tampoco para ella había sido fácil vivir teniendo habilidades especiales y Nico siendo vampiro ya tenia su dosis de cosas especiales.

Nico le dio un rápido beso y dijo: —Y… ¿A dónde ibas?

—Necesito comprar cosas de mujeres.

Nico frunció el ceño. —¿Cosas de mujeres? Pero anoche no estabas…

—Lo se, pero soy muy regular y hoy debería pasar ya sabes y no estoy preparada.

Nico frunció más el ceño. —Pero recuerdo que apenas hace poco…

—Bueno tú si que estas en todo, ¿cierto?

—Pues en eso si, si implica que durante esos días no podemos estar juntos.

—Vale mentí, es que tengo que comprar pastillas, se terminaron.

—¿Y tiene que ser ahora?

—Si, no podía dormir de todos modos.

—¿Sigues preocupada por Axel?

Cam se mordió el labio y asintió.

—Iré a buscarlo y si es necesario entrare a su casa para ver si puedo averiguar algo, ¿está bien?

—Eso estaría bien —dijo ella.

—Bien entonces apenas llegué alguno de los chicos a cuidarte lo haré. ¿Entonces vamos por esas pastillas que tanto urgen?

—Si y de allí me llevas a la escuela.

Cam no podía volver a la casa y correr el riesgo de que Nico leyera su nota y mucho menos tener que quitarse su abrigo y que viera lo que estaba usando, tendría que estar con el y cuando la dejara en la universidad con alguien más cuidándola aplicaría el plan B.

***

Sorry por tardar tanto en subir, espero les guste =)

16 ene 2011

Capítulo 22 de Indecisión

Ya era de noche y Cam aún no lograba comunicarse con Axel. Estaba sentada en el sofá viendo televisión pero su atención no estaba en el programa que estaban transmitiendo sino en Axel.

¿Dónde estaba? ¿Le había pasado algo? ¿Por qué diablos no respondía el teléfono?

Retorció sus manos sobre su regazo, para este momento realmente estaba preocupada y no tenía idea de que hacer para calmar esa preocupación que la carcomía por dentro.

Nico no estaba en casa, así que no contaba con él para distraerla.

Melissa, que seguía quedándose con ella, estaba arriba terminando la tarea, cosa que Cam debería estar haciendo también, pero por más que intento concentrarse para hacerla los pensamientos sobre cosas que pudieron haberle ocurrido a Axel no la dejaron hacerlo, por lo que finalmente dejo a Melissa arriba y bajo a ver la televisión con la esperanza de dejar de pensar en cosas negativas, pero eso tampoco había resultado.

Para este momento ideas locas rondaban su cabeza, como la de salir a buscarlo, aunque si se ponía a pensar en ello no tenía la menor idea de donde buscar, sin contar que el amigo de Nico que estaba custodiando la casa en su ausencia no la dejaría ir a ningún lado y dado el peligro que sabía que Damián representaba para ella no quería arriesgarse tampoco. No, de ningún modo, esa idea no era viable.

Tomó el control remoto que estaba sobre la mesita de café y apagó el televisor, no tenía caso tenerlo encendido cuando no estaba prestándole atención.

Se levantó y se dirigió a la cocina donde sacó un poco de helado del refrigerador con la esperanza de que la comida la calmara un poco.

Después de comer un poco y darse cuenta que no ayudaba a su desesperación se dio por vencida y subió a su habitación, quizás un baño haría lo que ninguna de las cosas que intento logró.

Ya en el baño se desnudo y entró bajo el flujo del agua, permaneciendo debajo de el por más tiempo de lo normal, cualquiera la reprendería por gastar tanta agua, pero dado que si bien no había olvidado lo que estaba pasando si se había relajado un poco no le importó, necesita esto, un poco de paz y tranquilidad en la ansiedad y preocupación que la habían perturbado desde que no encontró a Axel en su casa esa tarde.

Varios minutos después sin otra opción cerró el flujo del agua y se envolvió en una toalla, luego volvió a su habitación y sin mucho animo se puso su pijama y cepillo su pelo, dejándolo suelto para que este se secara.

No tenía sueño, así que dormir no era una opción, no haría más que dar vueltas en la cama y estaba segura que eso sólo incrementaría la tensión que sentía.

Declinó por pasar un rato en la computadora, quizás Estrella, su mejor amiga, estaría conectada y podrían conversar un rato y eso seguro que lograba distraerla un poco, la echaba mucho de menos así que hablar con ella siempre la hacia sentir bien.

Encendió la computadora y mientras esperaba a que cargara tomó su celular y le escribió un rápido mensaje a Nico.

T xtrañ, t sprare dspierta asi k n tards, t amo

Dejó el celular sobre su escritorio y verificó la lista de conectados, desafortunadamente para ella Estrella no estaba en línea, así que entró a su bandeja de entrada para revisar sus e-mails, no esperaba encontrar nada interesante, pero quizás alguna de esas cadenas que siempre llenaban su bandeja la distrajeran un rato, algunas eran muy buenas.

Revisando entre sus nuevos mensajes, uno en especial atrajo su atención, el remitente decía Admirador Secreto.

Un escalofrío bajo desde su cuello hasta la parte baja de su espalda, estremeciendo toda su espina dorsal. Tenía que ser Damián.

El asunto decía: Sorpresa.

Sabiendo que no tenía otra opción abrió el mensaje.

Este decía así:

Hola preciosa!

Estoy seguro que fue una sorpresa descubrir que era yo, tu viejo inquilino, el atento admirador secreto que tantos regalos te estaba prodigado, no es así?

Espero que haya sido una verdadera sorpresa, de otro modo estaré seriamente decepcionado.

El motivo de este mail es expresarte mi profunda molestia, cree tu estúpido novio que el mantenerte vigilada todo el tiempo me mantendrá alejado de ti? Qué iluso! lo que quiero lo consigo, y a ti te he querido desde el primer momento en que te vi y más ahora después de algunos descubrimientos… pero eso es algo que hablaremos pronto, en persona por supuesto.

Te tengo preparadas tantas sorpresas! Muero por verte con el vestido que te envié, estoy seguro que te veras maravillosa.

Así que póntelo mañana, ¿mañana? Si mañana, nos veremos mañana, y esta de más decirte que te tienes que deshacer de tus guardaespaldas, sea tu padre o Nico o cualquier otro, te quiero sola.

Ve al parqué donde me viste, ese será el punto de reunión, y si tu linda cabecita esta planeando algo deséchalo, no seré yo quien se reúna contigo, allí alguien te recogerá y te traerá hasta mi.

Y si, seguro estas pensando, no voy a ir, pues bien, tienes que, porque la vida de cierto amiguito tuyo depende de ello, no estoy nada contento con él, no sabiendo las cosas que has hecho con él pequeña zorra, pero estoy dispuesto a pasarlo por alto porque una vez que seas mía no serás de nadie más, puedo olvidar eso, puedo perdonarle la vida, pero sólo si eres lo suficientemente complaciente.

Mañana a las 10 de la mañana, cualquier movimiento raro puede causar la muerte de tu amigo, no lo olvides, su vida esta en tus manos y debajo del vestido ponte la tanga que te envié.

Tu admirador ya no tan secreto jaja

Cam estaba temblando, Axel, Damián tenía a Axel.

—Maldita sea —dijo para si misma al ponerse de pie. Caminó de un lado a otro en su habitación, esto no podía estarle pasando, ¿por qué su vida tenía que ser como una maldita telenovela?

Estaba harta, ansiosa de volver a su vida tranquila, aquella que hace meses se había acabado.

¿Cómo era posible que de pronto tu vida tomara un giro tan repentino y tenebroso y que ahora siempre estuvieras en peligro, y no sólo tú sino tus seres queridos?

—¿Qué voy a hacer? —Agarró su cepillo de su tocador y lo lanzó contra la pared—. Maldita, maldita sea.

Cam sabía que no tenía otra opción, la vida de Axel estaba en juego, y que el infierno se congelara si ella permitía que alguien muriera por su culpa aun cuando al impedirlo fuera su vida la que estuviera en riesgo.

Axel no tenía nada que ver en esto y no era justo que muriera en manos de un ser tan desquiciado y despreciable como Damián por su culpa.

No.

Ella no lo permitiría.

Así que mañana a las 10 estaría donde se le había indicado. Pero el problema era, ¿qué haría para liberarse de Nico o quien quiera que la estaría vigilando? No tenía idea pero tenía toda una noche para planearlo.

Toda una larga noche.

6 ene 2011

Capítulo 21 de Indecisión

El lunes por la mañana Cam estaba alistándose para irse a la universidad cuando su celular sonó. Dejando el cepillo con el cual se estaba peinando en el tocador fue hacia su mesita de noche y tomó su celular.

—Bueno —dijo después de abrir el celular, acción con la cual la llamada era automáticamente respondida por lo que no comprobó en el identificador quien era.

—Hola Cam —respondió la inconfundible voz de Axel.

Cam se quedo paralizada por lo que le parecieron eternos segundos. Axel. Un torrente de pensamientos llenaron su cabeza impidiéndole pensar con coherencia.

—Cam, ¿estas allí? —preguntó Axel.

—Um, si —respondió finalmente Cam, no logrando formar una frase más larga.

No tenía idea de que decirle. No sabía como hablarle ni como tratarlo. Y sobre todo no tenía la más mínima idea de cómo iba a decirle que Nico y ella estaban de nuevo juntos. No tenía cara ni para hablar con él por teléfono, aun cuando ella había sido clara con él, así que no podía imaginar como sería el tenerlo cara a cara y decírselo.

—¿Estás bien? Sé que la ultima vez que nos vimos no quedamos de la mejor forma, pero bueno, no se, creo que por lo mismo tendríamos que hablar, ¿no? y como nunca llamaste decidí hacerlo yo, ya pasaron dos días.

—Lo sé, y si necesitamos hablar pero sería mejor en persona, esta tarde… ¿te parece?

—Si claro, pero si quieres puedo ir por ti y llevarte a la escuela, no estoy lejos de tu…

—No es necesario, mejor esta tarde —lo corto Cam—, nos vemos en tu casa a las 4, ¿esta bien?

—Te estaré esperando, nos vemos entonces.

—Ok, adiós. —Cam colgó.

Seguramente su comportamiento le daría que pensar a Axel, pero todo lo atribuiría a lo sucedido la noche del viernes y no a que ella estuviera de vuelta con Nico, al menos eso pensaba ella.

Metiendo esta vez el celular en su mochila volvió al tocador para terminar de arreglarse, minutos después estaba aplicando un poco de rímel a sus pestañas cuando la puerta del baño se abrió.

Cam sonrió al ver a Nico en la puerta del baño con el pelo desmarañado y vistiendo nada mas que unos bóxers negros ajustados.

—Bello durmiente —dijo en broma—, ¿no me digas que te acabas de levantar? —Dejo el rímel en el tocador y se encamino hacia él, cuando lo alcanzó se puso de puntillas y después de entrelazar sus manos detrás de su cuello, lo besó—. Dormilón —musitó contra sus labios.

El la besó profundamente tomándola por la cintura. Pronto estuvieron enlazados besándose apasionadamente. Cam acarició su espalda desnuda y cuando las cosas se empezaron a poner más intensas puso sus manos sobre su pecho para detenerlo.

—Con todo y lo que me encanta besarte creo que besarnos de esa manera a esta hora es un delito en cualquier estado —le dijo sonriendo y apartándose.

—Creo que besarnos de esa manera a esta hora es la mejor forma de comenzar el día —contraatacó él—. Y en cuanto a tu pregunta, si, acabo de levantarme, alguien me ha usado mucho este fin de semana, este cuerpo también necesita descanso.

Cam que ya estaba de nuevo frente al espejo, lo miró a través de él. —Anoche no parecías necesitarlo —le dijo con una sonrisa.

—Gracias por el elogio.

—No era un elogio. —Ella entrecerró los ojos mientras se aplicaba brillo labial en los labios.

—Pero si hablamos de delitos —dijo Nico acercándose—. Usar ese pantalón debe ser declarado como tal.

—¿Qué? —dijo Cam volteándose hacia él que ya había llegado hasta ella—. ¿Y eso por qué? ¿Qué tiene de malo mi pantalón?

—De malo nada —dijo él examinándola descaradamente—. De hecho tiene mucho de bueno, a ti, pero mi amor atraerá las miradas de todos los hombres que te vean.

Cam frunció el ceño. —Es como cualquier otro pantalón, no se porque haría eso.

—Es que no tienes ojos en la espalda. Por eso no puedes verlo.

—¿Crees que hace ver mi trasero grande?

Nico dio un paso más cerca y rodeo su cintura con sus brazos. —¿Grande? No. ¿Delicioso, apetecible, tentador? ¡Por Dios si! —Y como para enfatizarlo bajo sus manos hasta cubrirlo.

Cam se estremeció.

—¿Sabías que tienes el mejor trasero del mundo?

Cam se sonrojó intensamente. —No lo creo, para ti quizás, pero del mundo dudosamente. Pero no, no sabía que sentías tanta admiración por el.

—¿De verdad? —dijo éste alzando las cejas—. Recuérdamelo la próxima vez que…

—¡Nico! —Cam lo reprendió—. No es hora de hablar de eso.

Nico alzó las cejas aún más. —Recuérdamelo la próxima vez de eso. Y te demostrare cuanto me gusta. Podría jurar que le he prestado la atención debida, pero creo que debo esforzarme más para que seas consiente de ello.

—Nico… —dijo ella apartando sus manos de su trasero—. Si piensas llevarme a la escuela ve a arreglarte. Y deja de hablar de eso.

Nico alzó las manos en rendición. —Quien lo diría. Mi novia es muy pudorosa por las mañanas cuando no estamos en la cama pero cuando estamos en la cama a la hora que sea es una…

—¡Nico! —dijo Cam roja como tomate.

Él se echo a reír. —Bien, bien, me voy a bañar, nos vemos abajo. —Se apartó de ella—. Mañana me asegurare de que despertemos en la cama para que no amanezcas tan pudorosa —murmuró mientras se encaminaba al baño.

Cam sonrió. Y mirándolo en el espejo aprecio la vista de su trasero. Cuando él cerró la puerta ella susurro: —Tú si que tienes el mejor trasero del mundo. —Lo hizo segura de que él la escucharía a pesar de que lo dijo en un susurro, y lo confirmo cuando escucho su risa desde el baño.

Un delicioso escalofrió la recorrió ante el recuerdo de ese trasero desnudo y de cómo se sentía bajo sus manos cuando Nico estaba dentro de ella y…

—Haz hecho de mi una lujuriosa, de pudorosa no me queda nada —le dijo a Nico. Y éste se volvió a reír desde el baño.

***

Melissa salió del coche de Nico para darles unos minutos a solas para que se despidieran. Se encaminó hacia la puerta para esperar allí a Cam.

Estaba allí buscando su credencial en la mochila cuando alguien la empujo y ésta se le cayó.

—Fíjate por donde caminas estúpida.

—Pero si yo… —dijo levantando la mirada y deteniéndose cuando descubrió que quien la insultaba era Milena. Armándose de valor dijo—: La que debe fijarse por donde camina eres tú, yo estaba aquí parada y tú… —Pero no pudo continuar porque Milena la fulminó con la mirada y le dio un empujón.

Trastabilló sorprendida y estuvo apunto de caerse pero logro recuperar el equilibrio. —¿Qué te pasa?

—Te voy a decir una sola cosa. No te metas con Alex, ¿me escuchaste? ¿O te lo tengo que repetir?

Melissa la mira atónita. —No soy estúpida —musitó.

—Me alegra saber que quedo claro.

—Dije que no soy estúpida, no que voy a hacer lo que tú me digas —dijo Melissa envalentonada. Toda su vida se había sentido cobarde, pero últimamente se había dado cuenta que a pesar de que era algo retraída o tímida, como fuera, cuando alguien la atacaba ella tenía el valor de contraatacar.

—Mira niña, no sabes con quien te estas metiendo, así que mejor búscate a otro en el cual poner tus ojos porque Alex tiene dueña.

—¿Lo sabe él? Porque que yo sepa Alejandro es una persona no un objeto.

—Mira no tengo tiempo que perder contigo, sólo te digo que si me entero que volviste a salir con él no te va ir nada bien.

Antes de que Melissa pudiera preguntarle como sabía que había salido con él, Milena ya se había ido. Se quedo allí tratando de descifrar como era que ella sabía eso y sobre todo se preguntó si las amenazas de Milena eran algo de lo que realmente tenía que preocuparse.

***

Como ya no le quedaba mucho tiempo y ya había planeado como sería vigilada para que Damián no tuviera oportunidad de hacer nada Cam tomó valor y dijo lo que había estado retrasando.

—Nico… esta mañana Axel me llamó. —Eso atrajo la atención de Nico que había estado mirando por la ventana del coche para registrar los alrededores ante cualquier señal de peligro.

—¿Y? —dijo sin poder decir otra cosa.

—Bueno… —Cam retorció sus manos sobre su regazo—. Quedamos de hablar esta tarde, en su casa.

Nico la miró instándola a seguir.

—La ultima vez que nos vimos no quedamos en buenos términos, y bueno ahora tu y yo estamos de nuevo juntos, y creo que tengo que decírselo, no es que tenga que, pero creo que es lo justo, para dejar las cosas claras.

—Supongo. ¿Algo más?

—Mmm si, no quiero que vayas conmigo, quiero ir sola.

—Cam eso no es posible. Sabes que no podemos correr riesgos —dijo Nico mirando hacia el frente.

—Lo sé pero no quiero herir innecesariamente a Axel y si tú me llevas y más aún me esperas él sabrá lo que pasa aun antes de que se lo diga y prefiero decírselo con tacto.

—Entiendo eso, y tampoco quiero restregarle en la cara a Axel que estamos juntos, pero no puedo dejarte sola, no después de que Damián se mostrara, él va intentar algo, lo sabes y va a esperar su oportunidad para hacerlo.

—Pero no creo que lo haga mientras estoy en la casa de Axel. Augusto me puede llevar y después recogerme.

—¿Y mientras estas allí?

—No creo que Damián haga algo mientras estoy allí, y Augusto puede esperar cerca de allí.

—Es tu mejor oferta, ¿no?

Cam agachó la cabeza. —No va a pasar nada.

—Está bien. Pero no podemos estar corriendo riesgos mientras no solucionemos esto.

—De acuerdo —dijo Cam y se inclinó para darle un breve beso antes de salir del coche.

***

Esa tarde mientras Cam caminaba hasta la puerta de Axel sus manos temblaban, estaba muy nerviosa. Sabía que no sería fácil y temía la reacción de Axel pero era necesario que él lo supiera y que de una vez se diera cuenta que no podía haber nada entre ellos, pero temía que se alejara de ella, quizás era egoísta, pero no quería perderlo, se había convertido en un amigo, lo apreciaba realmente, a tal punto que llego a pensar que sentía algo más por él, pero ahora sabía que no era así y sería muy difícil hablar con él y enfrentarse a la posibilidad de que no quisiera estar cerca de ella, tal como había pasado con Alejandro, pero la consolaba la idea de que quizás después las cosas podrían arreglarse, tal como había sucedido con su mejor amigo.

Tratando de controlar el temblor de sus manos se giró para despedir a su papá y tocó el timbre.

Augusto no parecía querer irse pero cuando lo despidió nuevamente con la mano cedió y arrancó el coche.

Momentos después Axel aún no abría la puerta. Cam se puso aún más nerviosa. ¿Acaso no estaba en casa? Le resultaba extraño, tocó de nuevo y espero.

Minutos después nada.

Cam miró a su alrededor, examinando la calle, empezaba a ponerse paranoica, Axel no abría y Damián podría estar en cualquier parte vigilándola y esperando la oportunidad de acercarse.

Estaba harta de vivir con miedo, realmente harta, pero no podía tomar riesgos, no debía.

Saco su celular y marcó a su papá, una vez que respondió le pidió que volviera por ella.

Mientras esperaba volvió a tocar, si Axel no había abierto hasta este momento no esperaba que de pronto lo hiciera pero de todos modos tocó de nuevo.

Nada.

Se recargo en la pared y le marcó a su celular, dándose una bofetada mental, ¿cómo no se le había ocurrido antes?

Pero tampoco hubo respuesta.

Con eso realmente comenzó a preocuparse, ¿por qué no estaba en casa si habían quedado de verse allí? Y más extraño aún ¿por qué no respondía su celular?

En ese momento Augusto llegó y Cam se permitió tranquilizarse un poco, seguramente Axel estaba ocupado en algo y ese algo era tan importante que no había podido avisarle que no estaría en casa y por eso mismo no podía responder el celular.

Se repitió lo mismo de camino a casa porque no quería pensar en la posibilidad de que algo malo estuviera ocurriendo.

Nada malo estaba ocurriendo.

Al menos eso se empeño en pensar.